Desprecio de los bienes mundanos

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24.1.21

El Purgatorio del deseo. Testimonio II



Cuenta Fr. Juan de Bleda en los "Milagros del Rosario" que hubo dos sacerdotes íntimos amigos, de los cuales el uno enfermó de muerte. Era muy siervo de Dios, y su Majestad le reveló antes de morir su buena suerte, que era la de los predestinados, pero que no dejaría de pasar por el Purgatorio, en donde estaría hasta que dijesen una Misa por él. Quedó consoladísimo con tan alegre nueva, y llamando a su amigo le dio parte de ella, y le dijo: "Pues toda la vida me has sido tan fiel amigo, yo te ruego lo seas también en la muerte, y que, pues, has oído mi suerte y cuánto me importa el santo sacrificio de la Misa, me la digas luego que yo expirare". "Yo te ofrezco" - le respondió -, "de hacerlo así, y de no cesar de ofrecer por ti Misas, sacrificios y oraciones, hasta que tenga prendas de que estás en el cielo".

Le asistió con mucha caridad en aquel último trance, y en expirando, que fue al amanecer, se revistió y dijo Misa por su alma, como lo había ofrecido.

En acabando le apareció en la forma y hábito que vivía, y le dijo:

- ¿Cómo, amigo mío, no me cumpliste la palabra, pues me has dejado padecer veinte años y más en las penas del Purgatorio?

- Maravillosa cosa es que digas eso - respondió -, porque a las seis expiraste y luego dije la Misa; y ahora no son las siete, y tu cuerpo está por enterrar, así que mira si pude cumplir mi palabra más presto.

Oyendo esto el difunto, dijo:

- No sin gran admiración creo lo que me dices, mas la acerbidad de las penas ha sido la causa de parecerme tan largo el espacio de tiempo tan corto. Yo te lo agradezco mucho, y prometo pagarte desde el cielo, a donde parto, por la misericordia infinita de Dios, a gozar de su gloria en compañía de los bienaventurados.

Con esto desapareció, dejando a su compañero consolado y cierto de la grandeza de las penas futuras, y del valor de la Misa para salir de ellas.

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3.4.21

Las indulgencias. Testimonio



En el libro titulado "La Tercera Orden Seráfica", parte 2a , cap. XIV, debido a la pluma de nuestro gran místico el P. Fr. Antonio Arbiol, leemos lo que sigue:

De un Religioso se escribe que era aficionadísimo a ganar indulgencias; por otra parte no veían en él las asperezas de ayunos y mortificaciones que se observaban en otros. Le llegó la hora de la muerte, y un santo monje vio que su alma subía derecha al cielo sin detención alguna.

27.12.20

Un lugar llamado Purgatorio. El Nuevo Testamento



"Y todo el que dijere palabra contra el Hijo del hombre, le será perdonada; mas el que la dijere contra el Espíritu Santo, no se lé perdonará ni en este siglo ni en el otro". De aquí infieren los Santos Padres, que ciertos pecados se perdonan en el otro siglo, es decir, en el otro mundo, por las oraciones y sufragios de la Iglesia.

"El será salvo; mas así como por fuego". Con esto se establecen por los católicos contra los herejes, dos dogmas: el del Purgatorio, y los pecados veniales.

15.2.21

Consuelos de las almas del Purgatorio (III)



El tercer consuelo lo enseña de admirable modo Santa Catalina de Genova, en su Tratado del Purgatorio.

Dice así: "En cuanto a las almas del Purgatorio, siendo su voluntad enteramente conforme a la santa voluntad de Dios, gozan de una dulce tranquilidad. Este Dios comunicativo, se complace también en hacerlas participantes de su inefable bondad, porque estando libres de la culpa del pecado, y habiendo vuelto a la pureza primitiva, nada más hay en ellas que se le oponga. Digo que son puras de todo pecado, porque habiéndolos confesado con una contrición sincera antes de dejar la vida, Dios les perdonó generosamente la culpa, de modo que no les queda más que la mancha, o la marca, que ha de ser devorada por el fuego".

"Estando, pues" - continúa -, "exentas de toda culpa y unidas a la santa voluntad de Dios, lo contemplan más o menos claramente, según la luz que El les da; y si no disfrutan todavía de la visión intuitiva, ni el gozo que ella causa, a lo menos conocen el precio de aquel inestimable beneficio. Además, estas almas, a causa de la conveniencia que tienen con Dios, son muy aptas para la unión divina para la cual han sido criadas, y el instinto natural que Dios les da las lleva hacia El con tanta fuerza, que yo no sabría encontrar ni comparación, ni ejemplo, ni modo, para hacer entender su impetuosidad como mi espíritu la concibe".

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29.12.20

Un lugar llamado Purgatorio. Los Padres de la Iglesia



Pondremos uno de cada siglo por no hacer interminable esta narración.

SIGLO I. - En el siglo primero tenemos a San Dionisio Areopagita en su "Eclesiastica hierarchia", cap. VII, parte 3.a, en la cual dice: "Llegándose el Obispo, ora sobre el difunto a fin de que Dios le perdone los pecados cometidos por humana flaqueza, y lo coloque en las esferas de la luz, y en la región de los vivientes".

SIGLO II. - San Clemente Alejandrino dice, que por medio de un castigo de fuego purificador después de la muerte, deberán expiar las almas hasta la más leve mancha, antes de poder recibir el premio que les está destinado.

SIGLO III. "Celebramos aniversarios por los difuntos", dice Tertuliano.

SIGLO IV. - "Todas las penas, tormentos y aflicciones que pueden imaginarse en el mundo, si se comparan con la menor de las que se padecen en el Purgatorio, son como un consuelo" (San Cirilo de Jerusalén).

SIGLO V. - "Es preciso socorrer a los muertos, no con lágrimas, sino con oraciones, limosnas y oblaciones" (San Gregorio).

SIGLO VI. - "Sé que después de esta vida serán algunos purgados con el fuego del Purgatorio" (San Gregorio).

SIGLO VII. - Tratando San Julián, arzobispo de Toledo, de las sepulturas que se hacían en la Iglesia, dice, que pueden ayudar ocasionalmente a los difuntos, excitando a los fieles que concurran a ellas a ofrecer a Dios sufragios por sus almas.

SIGLO VIII. - San Juan Damasceno escribió todo un libro sobre el Purgatorio, del cual no haremos más que citar el título, que es como sigue: "De aquellos que murieron en la fe, y del modo que pueden ser socorridos por medio de Misas, limosnas y otras buenas obras".

SIGLO IX. - Rábano Mauro dice en el libro de "Clericorum instituione", al cap. XLIV: "Ofrecer el Sacrificio por el eterno descanso de los fieles difuntos, o bien el orar por ellos, como es práctica extendida por todo el orbe, creemos que viene de tradición apostólica".

SIGLO X. - San Odilón, abad de Cluny, instituyó en el año de 998, la conmemoración general de todos los fieles difuntos en los monasterios de su Orden para el 2 de Noviembre, cuyo piadoso pensamiento fue después adoptado por toda la Iglesia occidental.

SIGLO XI. - "La menor de las penas del Purgatorio, es mayor que todo lo que en esta vida se puede pensar" (San Anselmo).

SIGLO XII. - "Sabed que después de esta vida, se pagará centuplicado en el Purgatorio hasta el último céntimo, por las negligencias cometidas en este mundo" (San Bernardo).

SIGLO XIII. - "Las almas del Purgatorio no pueden merecer por sí; pueden, sin embargo, recibir nuestros auxilios" (San Buenaventura).

SIGLO XIV. - "El sacerdote puede aplicar por las almas del Purgatorio el fruto de las Misas, y aliviar sus penas" (Dr. Escoto).

SIGLO XV. - "La Virgen María tiene también dominio en el reino del Purgatorio" (San Bernardino de Sena).

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9.5.21

Medios útiles tanto para uno, como para las almas del Purgatorio



1º. Haz la voluntad de otro antes que la tuya, y jamás te creerás ofendido.

2°. Procura cuanto esté de tu parte tener menos que más, y no tendrás que quejarte de nadie.,

3°. Escoge siempre el lugar inferior, y sujetarte, a todos, y apenas sabrás lo que es tristeza.

4°. Desea padecer y sufrir algo por Jesús, y a nadie hallarás pesado.

6.4.21

Efectos de las indulgencias sobre los difuntos. Testimonio



San Agustín, notando que Jesucristo oró tres veces en el huerto de los Olivos hasta sudar sangre la tercera vez, observa que lo primero rogó por los pecadores, segunda vez por la perseverancia de los justos, y la tercera por las ánimas del Purgatorio. (Tit. I, De cura pro mort.).

No hay cosa, podemos decir, que sea más eficaz para el reposo de las almas atormentadas, como la oferta de la Pasión y muerte del Redentor, y especialmente el sacrificio de la Misa. Santa Verónica de Juliani obtenía luego la libertad de las pobres almas ofreciendo al Eterno Padre el precio que su divino Hijo había desembolsado para rescatarlas. Santa María Magdalena invocaba á menudo la sangre derramada por Jesús, clamando: "¡Oh piedad! ¡Oh misericordia! ¡Oh sangre preciosísima de Jesucristo! descended ¡Ay!, descended con vuestra divina virtud, y librad las pobres almas tan afligidas!". Le fue revelado que al momento obtenían la gloria.

Santa Gertrudis y Santa Matilde dicen que les apareció Jesucristo y les mandó que rezasen cinco Pater, Ave y Réquiem, adorando la llaga del sagrado costado, y las almas serían libres de sus penas. Al Beato Enrique Susón le fue revelado que la meditación y oferta de la Pasión y muerte del Salvador, libraban al punto del Purgatorio. Cesario refiere, que un Prior vio subir al cielo el alma de un lego, el cual confesó que salía tan presto del Purgatorio, porque cada vez que pasaba por delante de una imagen de Nuestro Señor crucificado hacía esta oración: "Señor mío Jesucristo, por aquella amargura que toleraste y por aquella sangre que derramaste por mí en la cruz, especialmente cuando el alma salió de vuestro bendito cuerpo, tened piedad de la mía, y de las demás que penan en el Purgatorio, y salvadnos".

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15.12.20

Necesidad de la oración en la agonía



La oración nos es muy necesaria, porque sin ella, decía nuestro Padre San Francisco, ningún fruto se puede esperar del Religioso. "Verdaderamente - dice San Buenaventura -, el religioso que no frecuenta el ejercicio de la oración, no sólo es inútil y miserable, pues en los ojos de Dios trae un alma muerta en cuerpo vivo" . Y en otra parte dice: "La vida del religioso sin estudio de oración y devoción interior, es como panal seco y sin miel, como muralla sin cal y como manjar sin sal". Y más adelante añade, que sin estudio o ejercicio de oración toda religión es seca e imperfecta, y muy sujeta y cercana a alguna gran caída y despeñadero.

Y el cardenal Cayetano dice, "que no se puede llamar religioso el que, por lo menos una vez al día, no se recoge a meditar los misterios divinos y sus propias faltas y miserias. Porque así - dice -, como no se puede conseguir el efecto sin la causa y el fin sin los medios, ni el puerto sin la navegación, tampoco es posible conseguir el fin de la religión sin el ejercicio de la oración mental". Y lo mismo se ha de entender proporcionalmente de los sacerdotes, aunque sean seculares, porque su estado obliga también a gran perfección. Oración, pues; que no se pase ningún día sin la oración, para que en las tentaciones de la agonía nuestra alma salga indemne de pecado.

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17.5.21

Santos y beatos dominicos con indulgencia plenaria



Santos y beatos de la Orden que tienen indulgencia plenaria confesando, comulgando y haciendo visita a la iglesia.

Enero:
- Día 16. Los protomártires de la Orden de San Francisco, Berardo, Pedro y socios. Indulgencia plenaria. (18 Octubre 1844).
- Día 30. Santa Jacinta de Mariscottis, Virg. 3 O. Indulg. plen. (17 Noviemb. 1807).
- Día 31. B. Luisa de Albertoni, Vid. 3 O. Indulg. plen (8 Agosto 1862).

Febrero:
- Día 5. SS. Pedro Bautista y Socios, mrs. del Japón. Indulg. plen (15 de Julio 1739).
- Día 22. Sta. Margarita de Cortona. Indulg. plen (26 Julio 1728).

5.12.20

El riesgo de dilatar la penitencia. Segundo ejemplo



La memoria del Juicio Final inquieta y turba a todos los cristianos, y les estimula al bien obrar.

En las crónicas de la Orden de Predicadores se refiere que enfermó de muerte un religioso de pocos años, pero muy virtuoso; y estando para morir cerró los ojos con sus manos, y con señales de regocijo comenzó a reírse. Extrañados, los religiosos que allí estaban le preguntaron la causa, a lo cual respondió diciendo: "Porque me ha venido a visitar San Raimundo, mártir y rey de esta provincia, y toda la celda está llena de ángeles". Y luego dio muestras de gran contento, diciendo: "Nuestra Señora la Virgen María ha venido: saludémosla todos". Lo hicieron cantando una Salve.

"¡Oh, y con cuánta alegría - dijo -, ha oído la Soberana Virgen esta salutación!". Abrió después los ojos, y miró a la puerta, diciendo: "Ahora viene Cristo Nuestro Señor a juzgarme".

1.4.21

Cómo distribuye Dios los sufragios comunes. Testimonio



En cierta ocasión dijo el Señor a Santa Gertrudis, que al alma que sale de este mundo y entra en el Purgatorio con más pecados se le aplican con más limitación los socorros, sufragios y favores que la Iglesia ofrece en común por los fieles difuntos que a aquellas otras que salen de la presente vida con menos reato de culpas.

Y continuó diciéndole Su Majestad: "Has de saber y tener por cosa cierta, que la gravedad del peso que tiene oprimidas a aquellas almas, se va aligerando y aliviando con el transcurso del tiempo, con cualesquiera oraciones, trabajos y sacrificios que me ofrecen sus amigos con pura y sencilla intención por ellas. Por lo cual, según más o menos son favorecidas de sus parientes y amigos, y cuanto las oraciones son más afectuosas y fervorosas, y cuanto las mismas almas lo merecieron más por su particular devoción a las llaves de San Pedro y tesoro de la Iglesia, tanto con mayor presteza son liberadas de las prisiones y cadenas de fuego que las atormentan, y son purificadas con más brevedad de las manchas que las afean, para gozar de la vista hermosa de Dios".

(Revelaciones de Santa Gertrudis, lib. V, cap. XIX)

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26.12.20

Un lugar llamado Purgatorio. El Viejo Testamento



Hay un lugar llamado Purgatorio, donde ciertas almas padecen temporalmente después de esta vida.

Para demostrar que hay Purgatorio, además de las muchas apariciones de almas, tenemos:

- 1. Las Escrituras del Antiguo Testamento.
- 2. Las Escrituras del Nuevo Testamento.
- 3 Los Concilios.
- 4 Los Padres de la Iglesia.
- 5 La razón teológica.

16.5.21

Normas para poner los Via Crucis



1.° Las catorce cruces, que deben ser de madera, bajo pena de nulidad, pueden ir unidas a otros tantos cuadros pintados o esculpidos, los cuales de ninguna manera se requieren para la validez de las estaciones.

2.° Las cruces se han de bendecir por el sacerdote que tenga legítima facultad; los cuadros se bendicen por congruencia.

3.° La bendición de las cruces, tanto válida como lícitamente, se puede hacer antes o en el tiempo mismo de fijarlas. Dicha bendición debe hacerla el erector no privadamente en su propia casa, sino en el mismo lugar donde se ha de hacer la elevación.

4.° No está obligado el erector a colocar las cruces por sí mismo; otro cualquiera las puede fijar y colocar privadamente y sin ceremonias, y aún en otro tiempo.

13.1.21

Sobre la pena de daño. Testimonio



En los Diálogos de Cesario, se escribe de un joven que entró en religión, y hecha la profesión comenzó a llevar una vida muy distinta de los demás, afligiendo su carne con penitencias a su capricho.

Lo peor fue que, reprendido por su abad, se mantuvo firme en su juicio sin hacer caso de él, hasta que por fin su dureza e indiscreción lo llevaron al sepulcro. Pasados algunos días, el dicho superior vio delante de sí una sombra, y preguntado quién fuese le respondió:

- Soy el alma de aquel joven monje.

- Y bien - preguntó el abad -, ¿cómo estás?

- Estoy bien, padre - contestó -, porque por sola la misericordia de Dios no me he condenado; mas mis penas son tan acerbas, que ningún idioma humano puede explicarlas, y si sufro tanto es por haber querido vivir a mi antojo. Poco faltó para condenarme, y me fueron de gran ayuda las oraciones de los otros monjes cuando estaba para morir, porque concebí una gran contrición de mis pecados, sin que sepa si mis padecimientos durarán o no hasta el día del juicio final. Mi mayor pena es no poder ver a Dios, no poder gozar de Jesucristo, y el verme alejado de María Santísima. El Señor me ha mandado aquí para que no se haga nada contra la obediencia, si no se quiere poner en peligro la eterna salud. Y vos, padre mío, y los demás hermanos, apiadaos de mí y ayudadme con vuestras oraciones.

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18.12.20

Las dos separaciones



La muerte trae consigo dos separaciones; una y otra lastimosas, más de lo que se puede ponderar.

La primera separación es la del cuerpo y del alma, y es tan dolorosa y cruel, que de ley ordinaria antes que se efectúe este apartamiento hay que pasar por las estrecheces y ahogos de la agonía... ¿Y qué es la agonía? Para comprender bien lo que significa esta palabra, preciso es advertir que procede del vocablo latino agon, onis, que quiere decir lucha. Esta lucha o contienda se trababa entre los gladiadores o atletas que reñían cuerpo a cuerpo en el estadio; y a ellos alude San Pablo cuando dice: "El que lidia en el certamen, no será coronado si no peleare legítimamente" (II Timoteo). Es, por consiguiente, esta final lucha o agonía a que los descendientes de Adán estamos todos universalmente condenados, la cosa más angustiosa y terrible que se puede decir ni pensar; en esta guerra y pelea sin cuartel, en este duelo a muerte, puede decirse que hacen el postrer esfuerzo y, si vale la expresión, echan el resto las fuerzas vitales del hombre con la materia, hasta tanto que agotados los recursos de la naturaleza, ésta languidece, desmaya, se rinde, y..., muere.

La otra separación es la que el hombre hace de los bienes de este mundo, los cuales cuánto más los hubiere amado, tanto más sensible y penoso le será el dejarlos.

No sin especial motivo dice el Espíritu Santo: "¡Oh muerte, cuan amarga es tu memoria para el hombre que vive en paz en medio de sus riquezas!" (Eclesiástico, XLI). Pues si la sola memoria de la muerte es tan amarga para los que ponen su corazón en las cosas de este mundo, ¿qué será el experimentar el desabrido trago de la misma muerte?

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5.2.21

Purgatorio común o Purgatorio particular (III)



Nuestro reverendísimo P. Cornejo cuenta otro caso en los precisos términos siguientes:

"Las ceremonias que en los Oficios divinos tiene establecidas la Iglesia, y las que han sobrepuesto las Religiones en las funciones del coro, como dedicadas al mayor culto de Dios, son muy venerables y dignas de estimación, y el descuido o el desprecio es muy culpable y digno de grave pena. Inclínase profundamente todo el coro al decir el versículo del Gloria Patri, etc., y la tibieza o el descuido del que en esta santa ceremonia fuere omiso, tendrá en el siguiente caso aviso y escarmiento".

"Un Religioso poco devoto, llegó con la distracción en el Oficio divino a olvidar casi del todo la ceremonia de inclinarse al Gloria Patri, y aunque se le había advertido varias veces este defecto, era la enmienda poca, porque su distracción y flaqueza de memoria debía de ser mucha. Murió este Religioso, y otro que había en el convento, varón muy austero y contemplativo, haciendo oración por el alivio de su alma, le vio puesto en una columna muy alta, en que estaba haciendo continuamente profundas inclinaciones, en la forma misma que las hacen en el coro los Religiosos al Gloria Patri. En esta confusión estaba, cuando le reveló el Señor que en justa pena de los descuidos que tuvo en esta ceremonia, padecía aquel Religioso con la compensación repetida que miraba, gravísimos tormentos
".

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30.12.20

Un lugar llamado Purgatorio. La razón teológica



"Peccatum mortale privat gloria, veniale retardat". ("El pecado mortal priva de la gloria; el venial, la retarda"). San Lorenzo Justiniano, en el libro de Perfec. grat., cap. I, dice: "El pecado mortal priva de la gloria, el venial la retarda". El primer argumento es, que siendo ciertos pecados solamente veniales, son dignos de pena temporal. Y que hay pecados veniales se prueba, entre otros, por lo que dice el apóstol Santiago: "Cada uno es tentado, arrastrado y halagado de su concupiscencia". Aquí se describe el pecado venial por la imperfección del acto. Después de la tentación de la concupiscencia, que puede darse sin pecado, se sigue éste si no se contraría, pues de la concupiscencia nace la delectación en la parte inferior, que algún pecado es, no empero mortal si no hay consentimiento deliberado; por eso añade: "Y el pecado cuando es consumado, engendra muerte".

"El que pone por fundamento madera, leño, paja, ese será salvo; mas así como por fuego". Aquí se describe la parvedad de la materia; los pecados veniales.

"Siete veces caerá el justo y se levantará" (Proverbios). El sentido es, dice el P. Scío en la Vulgata, que aunque muchas veces cayere el justo, no obstante se levantará. Lo cual se entiende de las caídas cotidianas y veniales, de las cuales con la gracia de Dios fácilmente se cura.

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16.2.21

Consuelos de las almas del Purgatorio (IV)



El cuarto consuelo de las almas, es el hacérseles más tolerable su lastimosa situación con el vehementísimo deseo que tienen de agradar a Dios, cueste lo que cueste; porque el amor que le tienen excede con mucho a todo otro sentimiento. Oigamos de nuevo a Santa Catalina: "Si un alma, no estando todavía enteramente purificada, fuese admitida a gozar de Dios, se consideraría gravemente injuriada, y su tormento excedería al de diez Purgatorios, puesto caso que la sería imposible soportar aquella excesiva bondad y exquisita justicia del Rey de los cielos". He aquí la razón del por qué las almas del Purgatorio están tan resignadas en aquel lugar.

Y hablando del amor que las almas tienen a Dios, prosigue diciendo aquella Santa: "Este amor infunde en el alma tal contentamiento, que no hay lengua que lo pueda expresar; contentamiento que no disminuye un ápice de la pena que está sufriendo. ¿Qué digo?, precisamente la tardanza que experimenta el amor en la posesión del Objeto amado, es la que produce semejante sufrimiento, el cual es tanto más terrible, cuanto mayor es la perfección del amor de que Dios le ha hecho capaz. En su consecuencia, las almas en el Purgatorio sienten a la vez el más inefable contentamiento, y el dolor más insufrible, sin que uno y otro lleguen a oponerse entre sí en lo más mínimo".

12.3.21

Qué podemos hacer para evitar ir al Purgatorio. Testimonio



Veamos ahora un ejemplo, con el cual se confirma lo que antes hemos dicho, de la confusión y vergüenza que sufren las almas a la vista de sus ingratitudes para con el divino Esposo. En las Revelaciones de Santa Gertrudis (libro V, cap. VIII), se dice que dos niñas, nobles por su sangre, pero mucho más nobles por sus virtudes, cuando iniciaban con un fervor angelical el año de su noviciado en la Religión, las llamó a sí el Señor. La primera de ellas, que con feliz y dichosa suerte expiró el día de la Asunción de la Virgen, se apareció a Santa Gertrudis mientras ésta se hallaba haciendo oración por ella.

Se le representó el alma de la niña toda cercada de resplandores, sirviéndole de vestido una luz muy brillante de la cual estaba toda bañada y adornada con variedad hermosa de colores. Así estaba delante del trono imperial y glorioso de su divino Esposo Jesús; pero como esposa vergonzosa procuraba esconder el rostro y no se atrevía a abrir los ojos, y mucho menos a levantarlos para ver la gloria de tan soberana Majestad.

19.5.21

Vía Crucis de San Francisco de Herbón



En cada una de las 14 Estaciones del claustro interior del convento de San Francisco de Herbón, en Galicia, dice así:

Estación 1a.:
Considera, alma perdida,
que en aqueste paso fuerte
dieron sentencia de muerte
al mismo Autor de la vida.

Estación 2a.:
Advierte lo que le cuestas,
ingrato, a tu Creador;
pues por ser tu Redentor
cargó con la cruz a cuestas.