Desprecio de los bienes mundanos

14.10.26

Control emocional

"Inquisitor non movetur affectibus".
"El inquisidor no se mueve por afectos".
(máxima inquisitorial)


Reflexión
No hay que dejarse arrastrar por emociones ajenas.


Análisis
"El inquisidor no se mueve por afectos" significa:

Para actuar con rectitud -como debe hacer un inquisidor, un juez, un padre o cualquiera que deba discernir- hay que dejar a un lado los afectos personales. El amor, el odio, la simpatía, el rencor o el miedo nublan la vista. Si te dejas llevar por ellos, condenarás al inocente o absolverás al culpable, no por maldad, sino por debilidad.

Esto implica 4 cosas clave:
1. El afecto es un lente que distorsiona.
Quien te cae bien tiene, ante tus ojos, una disculpa anticipada. Quien te cae mal, una sospecha anticipada. El afecto no te hace malo, te hace parcial. Y la parcialidad es una forma de injusticia.

2. La frialdad no es crueldad, es higiene mental. 
El inquisidor no es un monstruo sin corazón: es alguien que se obliga a no mirar la cara del acusado, sino el hecho. Su frialdad es un método, no un defecto. Es la misma frialdad del cirujano que corta sin odiar, del árbitro que expulsa sin rencor.

3. El afecto puede más que la razón.
Es más fácil de lo que crees dejar que el cariño te haga pasar por alto un error, o que el resentimiento te haga ver un crimen donde solo hay torpeza. Por eso la máxima te advierte: si no vigilas tus afectos, ellos te vigilarán a ti.

4. La conexión con todo lo anterior.
   · Es el complemento de "el corazón recto es luz del alma": tener buen corazón no basta; hay que impedir que el corazón dicte la sentencia.
   · Es la condición para aplicar bien las señales del mentiroso: si ya lo quieres o lo odias, tu lectura estará viciada.
   · Es la respuesta al "regalo repentino": el regalo compra tu afecto, y un afecto comprado nubla tu juicio.


La gran lección práctica
Cuando tengas que actuar que alguien, pregúntate antes:

· ¿Qué siento por esta persona? (reconócelo, no lo niegues).
· ¿Ese sentimiento me está haciendo ver lo que quiero ver?
· ¿Si esta persona fuera un desconocido, juzgaría igual?
· ¿Si esta persona fuera mi enemigo, juzgaría igual?

Si la respuesta cambia según el afecto, no estás actuando correctamente: estás obedeciendo a tu corazón.


Conclusión
Esta máxima no te dice "sé frío como un témpano", te dice: cuando tengas que discernir, no dejes que el afecto dicte la sentencia. Puedes amar, pero no puedes dejar que el amor decida por ti. Esa es la diferencia entre un superior justo y uno que encubre, entre un árbitro recto y un amigo que hace trampa.

"Los afectos son buenos para vivir, pero malos para valorar."



12.10.26

De pugna spiritali (12)

"Qui sperant in Deo non confundentur".
"Los que esperan en Dios no caerán jamás en confusión". 
(De pugna spiritali)


Meditación
La esperanza es un arma. Quien la empuña, no se pierde. Quien la abandona, cae antes de luchar.  


11.10.26

Meditando con Santo Tomás de Aquino (03). "Padre nuestro que estás en los Cielos"

"Oratio est elevatio mentis in Deum". 
"La oración es la elevación de la mente hacia Dios". 
(Santo Tomás de Aquino)


Reflexión
La oración no es un gesto, es un movimiento. El alma se levanta, como quien se pone de pie después de haber estado caída.  

Elevar la mente es un acto de libertad: nadie puede impedirlo, nadie puede sustituirlo.  

Por eso el Padrenuestro comienza con un ascenso: del suelo al cielo, del yo al Padre, de la preocupación a la confianza.  


10.10.26

Madame Aritmética (fray Gregor Reisch) (3)

"Multiplicatio et Fecunditas Spiritus".
"La multiplicación y la fecundidad del Espíritu".
De Numeris ad Christe (De los números a Cristo). 


Reflexión
La multiplicación hace que lo pequeño se vuelva grande. Así también el Espíritu Santo: toma un gesto humilde y lo convierte en un torrente de gracia.  
Multiplicar es dejar que Dios haga más con lo poco que ofrecemos.


9.10.26

Meditaciones en torno a la Subida al Monte Carmelo (San Juan de la Cruz). 02

"Quanto magis habere volui, tanto minus me inveni".
(Jer. 2, 7)
Cuanto más quise tenerlo, con tanto menos me encontré. (San Juan de la Cruz)


Meditación
El alma que busca por fuerza, se confunde. 
El alma que busca por ansiedad, se dispersa. 
El alma que busca en silencio, encuentra.

El alma que se aferra, pierde. 
El alma que renuncia, recibe.


7.10.26

Sobre la diferencia entre paciencia cristiana y pagana

"Patientia Christi non est adiaforia". 
"La paciencia de Cristo no es indiferencia".


Cita
"La paciencia cristiana se distingue de la resignación fatalista y de la indiferencia calculada de los filósofos paganos".
(Tertuliano)


Reflexión  
La paciencia cristiana no es frialdad, es fuego contenido.  
No es indiferencia: es amor que sabe esperar.