28.9.21

Luces Vespertinas: 16. Mis bienes



Mis bienes, además de la religión y de la virtud, son la salud, la ciencia, la alegría, la fama...

- Salud.
¿Cuidas de tu salud? ¿Demasiado poco, o mucho? ¿Eres afeminado, aprensivo, esclavo de tu salud? ¿O por el contrario eres machote, duro, incorregible? ¿Eres sobrio o justo? ¿Conveniente y medido? ¿Sucio o descuidado y desarreglado? Examina tus comidas, bebidas, vestidos, sueño, habitación...

- Alegría.
¿Tienes buen humor y fomentas tu alegría y la de los tuyos? Dos cosas sólo deben ser capaces de quitar el buen humor: el pecado, mientras lo tengas, y el dolor o desgracia actual, enfermedad, hambre, abandono, malestar o peligro inminente de ello. Cuando esto tengas, procura remediarlo si puedes. Con tristeza y abatimiento no se hace nada en la vida. Haz todo lo que puedas por tener buen humor. Pero, ¿acaso tengo demasiada alegría? ¿Soy alborotador, informal, importuno, charlatán y molesto?

- Ciencia.
Nada hay tan propio del hombre como la cienca. ¿Sé yo de algo? ¿Sé lo que debe saber un hombre de mi posicion y cultura? ¿Procuro aprender lo que puedo dentro de mi condición? ¿Dedico algún tiempo a mi cultura, a la erudición, a la lectura? ¿Tengo presunción de sabio, soy pedante, atrevido? ¿Aprovecho bien mis conocimientos? ¿Soy más bien curioso de apacentar mi fantasía que mi entendimiento y mi corazón? ¿Miro por la instrucción y educación de los de mi casa, y les facilito los medios para ello?

- Fama.
Ten cuidado de guardar buen nombre, dice la Sagrada Escritura. La buena fama es uno de los mejores bienes. ¿Miro cuidadosamente por mi buena opinión y la de los míos? ¿Procuro merecerla con mi buena conducta pública y de los míos? ¿Pretendo tener buena fama con malos hechos y acciones? ¿Soy ambicioso? ¿Soy sinvergüenza y escandaloso?

Procura no tener mala fama. Pero no hagas las buenas acciones por ganar gloria vana. Tampoco te figures que, porque uno tenga mala opinión de ti, los demás también la tengan. Hay casos en que puede uno alegrarse de que ciertas gentes le tengan a uno en mala opinión.

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27.9.21

Luces Vespertinas: 15. Mis dineros



- 1.: ¿De dónde provienen mis dineros? ¿De ganancias justas o injustas? ¿De ganancias decentes o bochornosas? ¿De ganancias excesivas o convenientes? ¿De ganancias perjudiciales al prójimo?

- 2.: Y, ¿en qué se van? ¿Doy lo necesario para lo necesario a la esposa, a los hijos, a los súbditos, a los dependientes? ¿O soy avaro y doy poco?

¿Doy lo conveniente para lo conveniente, además de lo necesario? Siempre, si se puede, conviene dar algo más de lo necesario, según las circunstancias, y ser generoso en gastar razonablemente para ti, para tu esposa, para tus hijos, para tus subalternos. ¿Das las propinas o cantidades convenientes?

¿Das o derrochas en cosas superfluas e inútiles? ¿En lujos y ostentación? ¿En vicios y juegos? ¿En diversiones y destrozos?

¿Cuánto das al culto y a obras pías? ¿Cuánto das a la caridad y a la beneficencia?

¿Te sobra demasiado capital? ¿Te sobra demasiada renta? Y, ¿qué haces de ello? ¿Lo derrochas sólo porque lo tienes, sin acordarte de los que no tienen? ¿Lo acumulas para tener más, teniendo ya demasiado? ¿Aumenta tu limosna como aumenta tu dinero?

Si tal vez no tienes familia, o tienes poca, o ya tienes mucho para ella, ¿no sería mejor conservar, sí, algo del capital, o si es conveniente irlo aumentando algo según las circunstancias, pero el exceso de la renta dedicarlo a buenas obras?

Los años que ganas más, ¿por qué no das más también a obras de piedad y de misericorida? ¡Cuántas cosas podrían hacer más útiles con su dinero los que ganan mucho!

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26.9.21

Luces Vespertinas: 14. Mis negocios



¿Qué negocios tengo? ¿Demasiados? ¿Demasiado pocos? ¿Superiores a mis fuerzas? ¿Me convendría tener menos para dedicarme más a Dios, al prójimo, al descanso, a la salud, a mis familia, a mi cultura o a otras obras buenas?

¿Son negocios dignos, o bajos, sucios, comprometidos, injustos o/y peligrosos?

¿Los llevo bien, al día, ajustados o descuidados? ¿Los tengo arreglados para caso de muerte? ¿Tengo hecho el testamento? ¿Tengo arregladas las cosas para mi familia, para mis hijos, el día en que yo les falte?

¿Tengo demasiado afán de lucro? ¿Gano demasiado? ¿Soy en el negocio interesado, venal, exigente, fraudulento, injusto, sobornador?

¿Tengo deudas? ¿Y pudiendo, no las pago? Procura no tener nunca ninguna deuda. ¿Gasto sin tener dinero para hacerlo? No gastes hasta tener el dinero en la mano.

¿Dejo para mañana las cosas? No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.

¿Tengo demasiados servidores? Lo que tú puedas hacer por ti, no lo hagas por otros.

¿Puedo dar trabajo además, a otros, por caridad? Esta es la mejor limosna que podrías hacer.

¿Tengo pleitos? Más vale un mediano arreglo que un buen pleito.

¿Me gusta engañar? El que engaña, a nadie engaña antes que a sí mismo.

¿Soy astuto? La astucia es moneda falsa y la sinceridad es oro.

¿Tengo negocios ajenos? ¿Soy administrador, tutor, consejero, gerente, albacea? Y, ¿cómo los llevo? ¿Con fidelidad, diligencia, justicia?

¿Me estoy arruinando? ¿Y qué hago? ¿Sé cual es mi deber? ¿Consulto qué debo hacer? ¿Obro dignamente?

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25.9.21

Luces Vespertinas: 13. Mis horas



¡Oh, el tiempo! ¡El tiempo es oro! ¡El tiempo es cielo! ¡Dichoso quien aprovecha bien el tiempo!

Hora de acostarse... ¿A qué hora me acuesto? Esta es la raíz del orden en el tiempo: acostarse a buena hora. El tiempo de la noche es el más perdido por regla general. El retirarse tarde a casa es detestable.

Hora de levantarse... ¿A qué hora me levanto? Esta es otra de las raíces del orden del tiempo. Conviene dormir alrededor de ocho horas, algo más los jóvenes, algo menos los adultos.

Horas de Dios... ¿Doy algún tiempo a Dios? ¿A la oración matutina y vespertina? ¿A la misa y a la comunión? ¿A hacerle algunas visitas al Señor? ¿A estudiar algo de religión?

Horas del trabajo... ¿Le doy el tiempo conveniente al trabajo? ¿A mi obligación? El trabajar es un deber, una felicidad para quien puede hacerlo, y una fuente de virtudes. Milagro será que un hombre que no trabaja sea virtuoso. Si un hombre es muy trabajador, es probable que tenga bastantes virtudes.

Horas de diversión... Hay que dar cada día a la diversión, al esparcimiento o al descanso, algún tiempo, sobre todo después de comer o de cenar. Y los domingos más tiempo aún. Pero, ¿me doy demasiadas horas de diversión? ¿Dejo por ellas el trabajo conveniente o mis obligaciones, u otros actos de cultura humana más importantes? Y, ¿qué clase de diversiones son las mías? ¿Son diversiones mundanas o decentes, dignas o imprudentes?

Horas de comer... ¿Paso demasiado tiempo comiendo y bebiendo? ¿Como y bebo sin razón fuera de sus horas? ¿Tengo orden en las horas de comida?

Hora de amistad... ¿Paso con la familia y amigos las horas convenientes? No hay mejor diversión que la familia. No hay mejor placer que la amistad.

¿Tengo orden, exactitud, oportunidad?

No olvides la regla sana de los tres ochos: "ocho horas de dormir, ocho horas de trabajar, y ocho horas para todo lo demás". No olvides este principio, puesto que el día tiene 24 horas y lo que puedas hacer hoy, no lo dejes para mañana.

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24.9.21

Luces Vespertinas: 12. Mi estado



Una de las cosas de más transcendencia para el hombre es el estado de vida. Elegirlo bien es el mayor acierto; cumplir sus obligaciones es la mayor perfección.

Dios, cuanto está de su parte, desea que cada uno siga el estado que más cuadre con sus propias cualidades, y donde con éstas mejor pueda servirle y perfeccionar su alma.

A unos señala el estado de perfección, de religiosos, de sacerdotes, de apóstoles. A los más señala el estado general de casados. Dentro de cada estado de éstos, a unos les convendrá una confesión religiosa u Orden, a otros otra; y a unos un casamiento, y a otros otro. Y todo esto es muy de considerar a tiempo.

- 1º. Elegir.
Si aún estás a tiempo de elegir estado, mira bien lo que eliges, y elige lo que Dios quiera de ti, que será lo más perfecto. Antes de elegir estado, haz los ejercicios de San Ignacio de Loyola.

¿Pienso qué estado voy a elegir? ¿Y lo pienso mirando a mi gusto, o mirando a la perfección y a la voluntad de Dios? ¿Busco un estado donde pueda vivir sin pecado y practicar yo bien la virtud, dado mi carácter y condiciones?

¿Que me conviene ser? ¿Sacerdote? ¿Religioso? Y, ¿de qué confesión? ¿Casado? Y cuando se me presenta la ocasión, ¿pienso si aquello me conviene a mi alma, para poder cumplir mis obligaciones y servir a Dios, o sólo busco mi placer, mi capricho, la riqueza, la ilusión, la vanidad? ¿Qué será de mí en ese estado de aquí a un año, o a dos años, a cinco, a diez...?

- 2º. Ejercer.
Si no estoy en tiempo de elegir estado, ¿qué estado tengo? ¿Qué obligaciones? ¿Qué obligaciones tengo además conmigo, con mi consorte, con mi familia? ¿Las conozco? ¿Las estudio? ¿Las sopeso? ¿Cumplo como buen esposo, buen hijo, o padre, o hermano, según lo que sea?

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