"Quietum silentium continebat omnia".
"Un silencio quieto contenía todas las cosas".
(San Juan de la Cruz)
Meditación
En el silencio de la noche, cuando todo calla, Dios habla. El silencio no es vacío, es plenitud. Es el espacio donde la Palabra eterna se pronuncia en el alma. Cuanto más silencio, más capacidad de escuchar; cuanto más vacío, más capacidad de recibir. Dios no grita: susurra. Solo quien calla puede oírle.