Semana en el Oratorio

Desprecio de los bienes mundanos

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22.12.19

Piedad Hosticéntrica


Yo simplificaría la vida entera de un cristiano, con todos sus deberes, derechos, virtudes, recursos, alegrías, aciertos y triunfos, en esto sólo: en que su Misa y Comunión de cada día sean el principio y el término de todas sus actividades, y más claro, que cuanto haga, diga o sienta cada día, sea preparación o acción de gracias de su Misa y Comunión.

¿Exageración? Mientras más lo parezca, más razón hay para insistir en la necesidad de instruir al pueblo cristiano en la verdad, simplicidad y belleza de esta doctrina.

Sí, hay que decir de todos los modos a los cristianos y a los piadosos, cualquiera que sea su ocupación, su rango o su ministerio, que el mejor cristiano será el que esté más unido a Cristo-Misa, por dar así a Dios la mayor gloria y a Cristo-Comunión por recibir así de Él la mayor gracia que es Él mismo, Fuente de toda gracia.

Obispo Manuel González †

3.4.19

Invocaciones de San Ignacio


Alma de Cristo, santifícame.
Cuerdo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, purifícame,
Pasión de Cristo, confórtame.

¡Oh, buen Jesús, óyeme!,
dentro de tus llagas, escóndeme,
no permitas que me aparte de Ti.

Del maligno enemigo, defiéndeme,
en la hora de mi muerte, llámame,
y mándame ir a Ti,
para que con tus ángeles y tus santos te alabe por los siglos de los siglos.

Amén.

(300 días de indulgencia por cada vez que se rece; 7 años una vez al día a los sacerdotes que la digan después de la Misa, y a todos los fieles que la recen después de la Comunión. Indulgencia plenaria una vez al mes si se dice diariamente y se visita el Santísimo).

31.3.19

Acto de unión a los sentimientos del Sagrado Corazón


Acto de unión a los sentimientos del Sagrado Corazón en el Santísimo Sacramento:

Jesucristo, Señor y Dios mío, a quien creo verdadera y realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar, recibid este acto de adoración profundísima, para suplir el deseo que tengo de adoraros sin cesar; recibidlo también en acción de gracias por los sentimientos de amor que a todos los hombres tiene Vuestro Sagrado Corazón.

No podría yo agradecerlos ni corresponder a ellos de otra manera mejor, que ofreciéndoos todos los actos de resignación, paciencia y amor de Vuestro divino Corazón durante su vida mortal y los que está haciendo aún y hará eternamente en el cielo. Con ellos quiero amaros, alabaros y adoraros tanto como me fuere posible. Me uno, Jesús mío, a esta ofrenda divina que hacéis a Vuestro eterno Padre, y Os consagro todo mi ser rogándoos destruyáis en mí el pecado, y no permitáis esté separado de Vos en la eternidad.

Amén.

(Santa Margarita María de Alacoque).

29.3.19

Ofrecimiento del santo Sacrificio


¡Padre eterno!, os ofrezco el sacrificio que de sí mismo hizo Vuestro amado Hijo Jesús en el árbol de la Cruz, y que hoy renueva sobre nuestros altares; Os lo ofrezco en nombre de todas las criaturas, con las misas que se han celebrado y celebrarán en todo el mundo hoy, para adoraros y tributaros el honor que merecéis, para daros gracias por tantos beneficios como nos dispensáis sin merecerlos, para aplacar Vuestra cólera justamente irritada por nuestros pecados, para daros digna satisfacción de ellos y, en fin, para alcanzar nuevas gracias, para la Iglesia, para el mundo entero, para las almas del Purgatorio, y para mí.

Uno a este tesoro infinito todas las virtudes y gracias de la Bienaventurada Virgen María y de todos los santos; todas las buenas obras de todos los hombres, y el tesoro entero de la santa Iglesia.

Os hago también la misma ofrenda para aumentar la alegría y gloria de la Humanidad santísima de Nuestro Señor Jesucristo, el culto y veneración de los fieles hacia todos los misterios de su vida y muerte, para aumentar, en fin, la gloria y bienaventuranza de la santísima Virgen María, de todos los santos, sobre todo de mis santos patronos y abogados y santos de mi devoción, y de los santos que hoy se conmemoran.

(Esta oración rezada durante la Misa, tiene concedidas tres años de indulgencia).

27.3.19

Oración para rezar al principio de la Misa


Dios Todopoderoso y eterno, puesto que según la verdadera fe de la Iglesia, el santo sacrificio de la Misa instituido por Vuestro Hijo, procura a Vuestra divina Majestad el honor, la alabanza y el contentamiento supremo, y puesto que por él, y sólo por él, podéis ser dignamente adorado y honrado, quiero, animado del más vivo deseo de alabaros y glorificaros, asistir a este sacrificio con toda la devoción de que soy capaz, y ofreceros esta Oblación santa en unión con el sacerdote.

Yo, pues, Os ofrezco este sacrificio, y con él todos los sacrificios que Os serán ofrecidos hoy en todo el mundo, y declaro, oh Dios mío, que si dependiera de mí que fuesen o no ofrecidos, emplearía todas mis fuerzas para que lo fuesen en realidad. Más aún: si estuviese en mi mano hacer que todas las piedras de la tierra se convirtieran en sacerdotes inflamados de celo, y que Os ofreciesen todos los días con gran fervor este sacrificio de alabanza, yo lo haría ahora mismo.

Mas ya que esto no es posible, al menos, Padre Santísimo, Os suplico por Jesucristo Vuestro Hijo, que derraméis sobre todos los sacerdotes, y en particular por los que ofrezcan hoy con negligencia este Sacrificio, tan grato a Vos, Vuestro espíritu de gracia y devoción, con el cual celebren digna y devotamente este tremendo Misterio.

Concededme también a mí y a todos los que están aquí presentes, la gracia de asistir con reverencia y devoción a esta acción tan santa, y que participemos de sus frutos.

Confieso a Dios Todopoderoso y a la Bienaventurada Virgen María, y a todos los Santos, mis propios pecados y los del mundo entero, y los deposito en este altar sagrado, para que por la virtud de este sacrificio sean consumidos enteramente.

Dignaos concedernos este favor, por el amor que contuvo Vuestro brazo cuando el único y muy amado Hijo fue inmolado por manos de los impíos. Amén.

(Santa Gertrudis).

20.9.18

La gran gracia de una misa


A veces parece que la Eucaristía sea una obligación, no pocos acuden a misa por desgana, "por cumplir", "para quitarla de en medio". En el pueblo era común oír recomendar a la gente ir a misa temprano, a la de la primera hora, y así "se tenía el resto del día libre". ¡Ir a misa por ir! ¡Qué desconocimiento! ¡Qué gran ignorancia!

No vamos a extendernos aquí sobre el valor de una Santa Misa tanto como lo ha hecho el santo Cura de Ars en su hermoso sermón sobre la eucaristía (el cual recomendamos a nuestros lectores y visitantes, encarecidamente, repasar), pero sí que vamos a dar unos pequeños bosquejos sobre lo que una misa significa, al menos en parte, porque daría para un voluminoso libro analizar lo que es la misa un poco en profundidad.

1.7.17

Qué es la misa dominical


No estaría de más repasar algunas claves de lo que nos debería suponer la misa dominical, y lo importante que es para la vida de todo cristiano. Son solo algunos retazos, pero confiamos en que os puedan servir de una práctica ayuda si os tenéis que enfrentar a esa tibieza que, por desgracia, es tan común en los católicos de hoy día.

Porque la misa dominial es...

- Es un lugar de reunión donde venimos a sacudirnos el polvo y las telarañas que acumulamos durante la semana y que amenazan con debilitar nuestra fe.
- Es un lugar donde vamos a escuchar la palabra de Dios, a renovar nuestro compromiso de cristianos y a dar muestra pública de nuestra fe. Para muchos es la única formación religiosa y el único contacto que tendrán con Cristo durante toda la semana.
- Es un acontecimiento donde se nos recuerda la temporalidad de nuestra existencia y la necesidad de decidirnos por la vida eterna, abandonando los vicios y el pecado.
- Es un lugar donde Cristo se hace presencia palpable, y nos muestra que no seguimos a un sueño, una ilusión ni una ideología, sino a una persona real y a un Dios hecho carne por nosotros y para nuestra salvación. Nunca agradeceremos lo suficiente el milagro de la eucaristía.

16.5.17

Cómo el consumismo dicta hasta nuestra forma de actuar


"No me apetece", esta expresión es muy habitual hoy en día. No hace mucho la escuché, como sinónimo de "no voy a ir", de boca de una persona convocada a una reunión importante. Le dije que si vamos a trabajar sólo cuando nos apetece, tal vez acabaremos con nuestra vida. Y que hay personas con las cuales estamos comprometidos.

Estas tres simples palabras ponen de manifiesto que vivimos en una época de consumismo. Todo está en el escaparate, y te hacen creer que, si te apetece, podrás consumirlo todo. Tienes libertad de escoger..., escoge "lo que te apetezca". Y nosotros escogemos, sin otro criterio, no lo que necesitamos o lo que conviene al bien común, sino lo que nos apetece.

11.4.17

Los verdaderos ricos


"Más honra a Dios una sola Misa que todas las demás obras de los ángeles y los hombres, por fervorosas que sean". (Beato P. La Colombiere).

"El que oye devotamente la Santa Misa y está exento de pecado mortal, merece más que si fuese en peregrinación por todo el mundo y diese todos sus bienes a los pobres". (San Bernardo).