Semana en el Oratorio

Desprecio de los bienes mundanos

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21.2.18

¡Puedes hablar nada menos que con Dios!


"La oración es comunicación. ¡Puedes tener conversación no menos que con Dios!".

La verdad es que esta tesis no es mía, aunque la asumo totalmente, sino de mi amiga Teresa. La desarrolla en un precioso librito del que tal vez hayas oído hablar, se llama Castillo Interior aunque casi todo el mundo lo conoce por Las Moradas. A un amigo le contó que trataba de lo que es El, Jesucristo, claro.

Allí asegura, basándose en su experiencia, que es posible, totalmente posible la comunicación de Dios con el ser humano aunque, como es un poco socarrona, dice que si no lo crees no lo experimentarás. Se apoya en la Sagrada Escritura para aseverar que apenas podemos llegar a entender la gran hermosura del ser humano, del alma dice ella, y su gran capacidad, pues está creado a imagen y semejanza de Dios.

15.10.17

La religiosa carmelita que cambió el palacio por un convento


La religiosa madre María de San José, fundadora del Carmelo en Lisboa, era de padres nobles, emparentados nada menos que con los duques de Medinaceli. Los ejemplos y virtudes que vio en Santa Teresa de Jesús -que era doña Luisa, en cuya casa se crió la religiosa, bienhechora de la santa- la conmovieron de tal modo que se decidió a dejar el mundo, y con mucha prudencia se adhirió a los ejercicios que había de abrazar en la vida religiosa, teniendo especial cuidado en que nadie en palacio descubriera sus intenciones, temiendo que se empeñasen en hacerla cambiar de parecer.

A veces espiaba a Santa Teresa, conmovida por su vida, viéndola en ocasiones arrebatada, otras atormentándose con rigurosa mortificación, e incluso disciplinándose a sí misma con semejante crueldad, que infundía terror a cuantos la oían. Todo ello renovaba los impulsos de María de San José a despedirse lo más deprisa posible de la vida regalada en palacio, y mientras estaba en su aposento, entre lágrimas componía versos amorosos hacia el Señor.