Semana en el Oratorio

Desprecio de los bienes mundanos

31.5.17

La corresponsabilidad en el Juicio Final


Cuando Cristo nos recomienda servir y no ser servidos, la pobreza, la humildad, la mansedumbre, la obediencia... No lo está diciendo solamente porque en este mundo tendremos más fácil seguirle de esa forma sino, y además, porque en el día del Juicio éste será menos duro para todos los que hayan llevado ese modelo de vida.

En efecto, el Juicio al que todos debemos enfrentarnos va a ser una prueba terrible, nada parecido al de los hombres, y no habremos visto nada semejante. Aunque sus detalles están ocultos y solo serán revelados en el momento preciso, podemos señalar, a la luz de las Escrituras, varios aspectos que habremos de enfrentar en él.




Cristo señala en sus evangelios que aquellos que, no conociéndole, ponen en práctica las buena sobras y la caridad para con sus hermanos siguiendo las leyes divinas o las inclinaciones de amor escritas en su corazón, serán tratados menos rigurosamente que aquellos que, habiendo conocido al Señor, no han cumplido sus mandatos (Lucas 12:47,48). Serán, por lo tanto, más severamente juzgados todos aquellos a los que el Señor, dirigiendo su palabra y dándose a conocer por medio de sus ministros, no le han hecho caso o le han hecho menos caso del que debieran y del que habrían podido.

¡Oh, momento terrible, en donde nada podrá defendernos ante la cruel y dura realidad de nuestras obras! Si en este mundo no eres poderoso, ni rico, ni influyente, ¡alégrate! No se te exigirá tanto como quien haya tenido más poder que tú y, pudiéndolo, no a hecho más por el prójimo de lo que hizo. No obstante, recuerda que si tal vez no hiciste lo que debieras por no poder hacerlo, puede que falles por omisión, es decir: por no haber actuado cuando sí podríamos haberlo hecho. Y ¿quién es aquel que tiene las luces suficientes como para discernir cuándo obrar, y cómo obrar? ¡Echémonos a temblar, pues no sabemos ni la mitad de los actos que hemos dejado de hacer y teníamos que haber hecho, o de aquellos que, habiéndolos llevado a cabo, no habríamos tenido que hacer o deberíamos haber hecho de otro modo!

Todos los empresarios, reyes, poderosos, magnates, administradores, millonarios... Todos los que tenían en sus manos dar trabajo a los parados, comida a los hambrientos, poder haber vestido a los desnudos y no lo hicieron, todos ellos pasarán un juicio muy severo.


Ahora dirás: "yo he hecho todo lo que he podido con lo que Dios me ha dado". ¿Estás seguro? Todos esos empresarios que han negado un trabajo pudiendo dárselo, no solo a la gente que han acudido a ellos, ¡a todos los que, sabiéndose en necesidad, no les han atendido! No hablemos ya de los departamentos de recursos humanos, de los dueños de bares y restaurantes que desperdician y tiran comida, de los que prefieren que el género se pierda en sus almacenes o en sus campos antes de donarlo como obra de caridad, de las compras inútiles que has hecho, de los que han pasado toda su vida buscando su propia gloria detrás de un balón de fútbol, o en el cine o la televisión... ¡Qué fácil les habría sido a tantos alcanzar la gloria celestial! ¡Y qué manera de lamentarse cuando se den cuenta de ello y descubran que ya es muy tarde, ¡demasiado tarde!!

En el Evangelio podemos leer que, en el día del Juicio, Cristo dirá: "tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí". Ellos responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos como forastero, y te recibimos, o desnudo, y te vestimos?".


"Cada vez que lo hicisteis con uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis"; (Mateo 25:36), responde el Señor. Pero ¿quienes son "estos hermanos míos"? Es obvio que no son los primeros, porque hacia ellos va la respuesta, ¿a quiénes, pues, se refiere el Señor cuando indica "a estos"? Evidentemente, se dirige de unos a otros recíprocamente, es decir: cuando se dirige a los justos, les indica que cada vez que lo hicieron con uno "de estos" (de los injustos), se lo hicieron a él. Y, cuando se dirige a los malvados, indica que cada vez que ellos lo dejaron de hacer con uno de aquellos justos, lo dejaron de hacer con él. Con esto Cristo expresa claramente que no debemos hacer acepción de personas, y se debe tratar por igual a justos se injustos puesto que será al final de los tiempos cuando Dios separará a buenos de malos. En el mundo y en la vida presente eso es muy difícil de discernir ahora, puesto que a veces los que creemos injustos o malvados tienen mejores obras en su haber que nosotros, equivocándonos por tanto con facilidad. Sólo Dios, es decir, Cristo por tanto, que conoce el interior de los hombres y las inclinaciones de su corazón, puede juzgar rectamente. Por ello nos recomienda no juzgar a nadie antes de tiempo, pues es muy fácil que, haciéndolo, caigamos en el error y, además, acumular más delitos y pecados a los que ya tengamos. Quién sabe si ese hermano que crees que es mucho peor que tú, acaba en el grupo de los justos, y tú en el de los injustos. Ora al Señor, por tanto, y con insistencia, por tu salvación, porque nadie la tiene asegurada de antemano.

Ludobian de Bizance | Preparación: OratorioCarmelitano.com / OratorioCarmelitano.blogspot.com

2 comentarios:

  1. El juicio de Dios será el momento más importante de nuestra existencia en el Universo, los que seguimos a CRISTO podemos esperar el perdón del SEÑOR ya que Cristo será nuestro abogado 1ªJuan 2: 1-6



    De no ser por CRISTO te aseguro que estaría totalmente muerto de terror y no es para menos, pasar toda una eternidad en el infierno y pasando tormento tras tormento y fuera de la gracia de DIOS …. Bajo su ira debe ser tan horrible y angustioso que solo de pensarlo…Ufff

    Paul Washer lo explica de maravilla, como siempre:
    https://www.youtube.com/watch?v=Ik-GsMn4Cd0

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  2. El ser humano no es consciente de la que se le viene encima por banalizar el pecado y por dejarse llevar por un mundo corrupto y que fomenta el pecado, la gente no teme a DIOS que es principio de la sabiduría y la Biblia lo dice claramente, el pecado es gravísimo ante DIOS, solo los que caminen en CRISTO tendrán alguna posibilidad de salvación, el resto ya sabemos que será de ellos:

    https://www.youtube.com/watch?v=7gBq0uBrp28

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