Desprecio de los bienes mundanos

6.8.22

Regla del eremetismo independiente



Regla redactada por el padre fray Alberto E. Justo, O.P., para el movimiento eremítico global, publicada originalmente en 1996.

Para los que vivimos en cualquier parte.
En el mundo o fuera de él, más allá de todo mundo y en cualquier tiempo.


PREÁMBULO
Tienes la oportunidad de dejar este mundo y de seguir al Señor. No dudes un instante. No permanezcas observando lo que queda atrás, en el camino, ni sueñes con tu fantasía, gestando fantasmas en un futuro que no es y que, seguramente, nunca será. Deja. Aventúrate, en cambio, por las sendas de la Eternidad, que ya están a tu disposición. No sólo no están lejos sino que en este mismo instante se abren para ti.

Tal vez pensabas que alcanzarías una vida mejor mudando de lugar o escapándote del tiempo. Nada de eso. Aquí hallarás una pequeña senda para horadar el instante y el lugar en que te encuentras y pasar del otro lado. Más allá. No te turbe tu pasado. No te angustie el mañana. Simplemente estás aquí y ahora con el Señor. Es Él quien te llama. Y no quieras saber otra cosa. No te pierdas en vericuetos ni te distraigas en tu propio laberinto. No te justifiques buscando razones para escapar de la senda del Señor. Que no te deslumbren los espejismos de un mundo que perece. Aquí intentamos no caer en el precipicio de la muerte. Aquí pedimos al Señor la Salvación… No pretendemos dar lecciones sino aprender a abrir las puertas de par en par al Salvador. Abre estas páginas y reconoce, en ellas, una insinuación. Una suerte de invitación a subir mucho más alto. Solo son un punto de partida.

5.8.22

Abadía virtual Reina del Carmelo, el lugar de reunión de los eremitas independientes



El movimiento eremítico urbano, independiente o/y de votos personales, posee una rica comunidad virtual de ermitaños, ascetas y anacoretas que, bajo el carisma del carmelo, se mantienen en unión a través de la Abadía Reina del Carmelo, a la cual pues puedes unirte (y salir cuando desees) a través de nuestro Grupo en Google.

Dado que este tipo de movimientos de personas con inquietudes religiosas que desean vivir más intensamente su vocación en un clima más austero, entre esta sociedad descreída y desorientada de hoy, son por su propia esencia muy solitarios y aislados, el ofrecer una comunidad de herman@s que pueda unirlos en un eremitorio aunque sea virtual -aprovechando para ello las nuevas tecnologías-, es una ventaja que ofrece innegables beneficios.

Importantes cuestiones sobre cómo debemos orar y los errores más comunes al rezar


La oración correcta ha de ser, sobre todo, atenta. La atención es una condición imprescindible sin la cual, como escribe San Ignacio, cualquier oración "no es oración. ¡Está muerta! Son inútiles palabras huecas que perjudican al alma y ofenden a Dios". El monje Doroteo, asceta ruso del siglo XIX, decía: "Quien reza con los labios y no se preocupa del alma ni cuida el corazón, reza al aire, y no a Dios, y se esfuerza en vano, puesto que Dios atiende al espíritu y al esfuerzo, no a la palabrería". No se refiere a cuando nos esforzamos pero nos distraemos, sino a cuando no nos obligamos a estar atentos y simplemente recitamos una oración de forma mecánica.

La falta de atención es uno de los fenómenos más peligrosos de la vida cristiana. Uno puede acostumbrarse tanto a ella que puede llegar a olvidar la propia oración. El abad Serafín lo expresó admirablemente al decirle a un monje cuyas cuentas (del rosario) centellaban de lo rápido que las pasaba: "Tú no rezas ninguna oración, simplemente te has acostumbrado a sus palabras, como algunos se acostumbran a los improperios". El peligro de tal hábito no radica solo en que el hombre se quede sin oración, sino en que pueda empezar incluso a enorgullecerse de su devoción oracional.

4.8.22

San Palemón, anacoreta de los siglos III-IV



Cansado de las vanidades del mundo, Palemón decidió buscar la soledad. Abandonó la civilización y se marchó al otro lado de las ruinas de Luxor y Karnak, en Egipto. Allí se alimentaba de pan y sal, y dedicaba las noches a la oración.

El ejemplo de Palemón se difundió y llegaron a él numerosas personas que querían seguir su forma de vida, entre ellas Pacomio, al que convirtió en su discípulo.

Palemón tuvo que luchar día y noche con el diablo para superar las muchas tentaciones que éste le presentaba. Cuando enfermó por culpa de la severidad de sus penitencias, sus discípulos le obligaron a comer mejor, pero cuando se recuperó volvió a la austeridad acostumbrada.

Murió acompañado por Pacomio, quien le dio sepultura. En el Sinaxario Alejandrino es recordado el 25 de enero, día en que presumiblemente falleció este ermitaño que vivió entre los siglos III y IV.


Bienaventurado el siervo que ama y respeta tanto a su hermano cuando está lejos de él, como cuando está con él, y que no dice nada detrás de él que no pueda decir con caridad, delante de él.

San Francisco de Asís.


3.8.22

Buscando



Quiero buscarte siempre, sin descanso, desde que sale el sol por el oriente, desde que mi alma vive sin remanso.

Hierve mi corazón como mi frente, bulle mi ser entero, preguntando algo que no se ve, pero se siente.

Paso mi vida toda deseando, andando este camino lentamente, sufriendo entre tinieblas, contemplando un resquicio de luz que, humildemente, se coloca a mis pies: eres Tú mismo.

Ya no importa dolor, muerte ni abismo...
Y yo al fin, regresando hacia mi adentro,
te encuentro en lo más hondo de mí mismo.