Semana en el Oratorio

Desprecio de los bienes mundanos

6.1.20

Pensamientos y propósitos de San Juan Berchmans


San Juan Berchmans escribió un cuadernillo de pensamientos, propósitos y notas que se puede encontrar en la Editorial Apostolado Mariano. De él se extractan estas resoluciones:

1.- Tendré buen cuidado en alimentar mi amor al Santísimo Sacramento; lo visitaré al menos cinco veces al día, y cada jueves haré con esta intención alguna penitencia en el refectorio o en otra parte.

2.- Cada sábado introduciré en mi conversación alguna cosa que se refiera a la Santísima Virgen, y cada domingo haré otro tanto para el Santísimo Sacramento.

3.- Todos los sábados en honor a la Santísima Virgen, iré a lavar los vasos a la cocina (o practicaré algún acto de humildad).

4.- No quiero preocuparme jamás de lo que me sucederá, sino confiarme y abandonarme por completo a Dios.

5.- Viviré día a día y hora a hora, sin preocuparme de las contingencias futuras, confiando el cuidado de todo lo que me concierne a la Providencia divina y a mis superiores.




6.- No depender de nadie ni contar con ningún apoyo, ni de mi confesor, etc., sino solamente de Dios y de mis superiores.

7.- Me conservaré lo más unido posible a las cosas espirituales, sobre todo a la oración mental, al examen particular, y a las lecturas piadosas.

8.- Trataré de estar siempre entre los primeros para irme a confesar.

9.- Me convenceré bien de que hay que dar mucha más importancia a las cosas espirituales y a las virtudes, que a la ciencia y a los otros dones naturales y humanos.

10.- Haré profesión abierta de ser un hombre espiritual y devoto.

11.- No me avergonzaré de poner en práctica todo lo que se enseña en el noviciado (o al comienzo de mi vida espiritual).

12.- No avergonzarme de hacer frecuentemente penitencias en el refectorio (o de vencerme a los ojos de los otros).

13.- No avergonzarme cuando haya roto alguna cosa o haya cometido alguna equivocación, de pedir una penitencia a mi superior de rodillas, incluso cuando ya sea sacerdote.

14.- Siempre, durante todo el tiempo de mi vida, cuando haya cometido alguna infracción a las reglas que merezca una penitencia, la pediré con toda humildad.

15.- Antes morir que violar una sola regla.

16.- Por la mañana estaré muy presto para levantarme.

17.- Lo que pueda hacer en este momento no lo dejaré para otro.

18.- Pondré por escrito las órdenes y la voluntad de mis superiores, y me esforzaré por observarlas con la máxima exactitud.

19.- Pondré gran atención a lo que tengo que hacer y no a lo que hacen los otros.