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La Abnegación es una hermosísima virtud: es hija del Sacrificio y de la Mortificación.
Su apoyo es Jesús, que es a la vez su modelo y su fuerza. Su campo es extensísimo: su misión es constante. Esta virtud es, la mayor parte de las veces oculta a los ojos humanos, recreando los ojos divinos que la contemplan. Pasa generalmente desapercibida por el mundo: se quema en el holocausto del propio dominio, y se embellece en la oscuridad, cumpliendo su misión.
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Quebranta la ira del hombre, y atrae las gracias del cielo al alma feliz que la posee.
El aroma de esta virtud encanta a Mi Corazón divino. Satanás la odia y le hace encarnizada guerra.
Los enemigos principales que se levantan contra la abnegación son: el Orgullo, el cansancio, la tristeza, y el desfallecimiento.
v. Concepción Cabrera de Armida | Preparación: OratorioCarmelitano.com / OratorioCarmelitano.blogspot.com
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