Semana en el Oratorio

Mes de febrero, mes del Amor

11.4.17

Triduo del Beato Eufrasio del Niño Jesús


Oración para todos los días:

Padre de bondad, que declaraste bienaventurados a los que padecen persecución a causa de tu nombre: queremos glorificarte en este triduo de alabanza y acción de gracias, al recordar al beato Eufrasio, mártir carmelita. Fue víctima inocente en aquella hora de la persecución religiosa de nuestra reciente historia, junto con muchos otros fieles, sacerdotes y religiosos, hasta colmar el número de tus elegidos. Tu siervo, Eufrasio. fue uno de los nuestros y vivió entre nosotros. Concédenos que por su valerosa intercesión y su sangre generosa, derramada en testimonio de tu Hijo Jesucristo, tu amor misericordioso sea entronizado en nuestros corazones, te apiades de nosotros pecadores y abras a toda la humanidad los dones de tu reino que no tiene fin. Amén




Día Primero:
La Iglesia de Dios, aquí o allá, nunca se ha visto sin penas, nunca sin alegrías

De los escritos del Beato Eufrasio:
"Admirable es Dios en sus santos". "Parece cundir en las almas cierto desaliento, al ver que en lo exterior es perseguida con saña la Iglesia y en lo interior se nos revela cansada, por decir decadente. Ni uno ni lo otro es verdad. Nos impresiona la hostilidad sistemática que en derredor descubrimos: pero esto solamente significa que no estábamos acostumbrados. Vivíamos relativamente tranquilos, y cuando la persecución llamó de improviso a nuestras puertas, faltónos el ánimo y de nuestros pechos se escaparon exclamaciones como ésta que acaba de llegar a mis oídos: "Vivimos momentos de tragedia".

En verdad que no hay motivo para tan exagerados lamentos. ¿Cuándo no ha sido perseguida y atribulada la Iglesia? Ahora mismo lloraba inconsolable en otras latitudes, y mezclaba sus lágrimas con la sangre que a torrentes vertían millares de hijos suyos inmolados en aras de la fe de Cristo. Pero a nosotros no nos tocaba de cerca y apenas lo sentíamos. ¡Triste indiferencia! Urge, pues, cultivar en nosotros el sentido de la realidad católica para que no caigamos en el absurdo de limitar el área -digamos arena- de nuestra fe de creyentes dentro de las fronteras de nuestra patria terrena".

Preces para todos los días:
Unamos nuestra oración a la intercesión de nuestro mártir el Beato P. Eufrasio, que supo perdonar a los que lo mataban, pero no le quitaban la vida, y glorifiquemos a Jesucristo, proclamando su reinado de paz y de amor.

Respondemos:
Haznos testigos de tu Hijo, Salvador.

1.- Por la Iglesia y todos los cristianos, para que perseverantes en la fidelidad al amor de Jesucristo, testimonien con su vida la verdad y el gozo del bautismo.
Oremos.

2.- Por la familia del Carmelo, para que sepa agradecer el don de sus santos y mártires.
Oremos.

3.- Por las familias, los ancianos, los jóvenes y los niños, para que cada uno en su ambiente sean comunicadores de la fe que engendra mártires y enaltece a la Iglesia.
Oremos.

4.- Por la paz y la concordia que ofrece Jesucristo al mundo, para que los padecimientos que nos afligen. sean redentores, unidos a la pasión gloriosa de nuestro Maestro.
Oremos.

(Pidamos la gracia particular que deseamos obtener por intercesión del Beato Eufrasio).

Oremos juntos la oración que fortalece nuestra fe y da consistencia a nuestra caridad:
Padrenuestro...

- Oración final para todos los días:
Señor. Dios omnipotente. que tu mano protectora nos guarde siempre y por la intercesión de tu mártir el beato Eufrasio, danos una determinada determinación para vencer nuestras debilidades. Él no vaciló en la hora del martirio, hora dolorosa de la persecución por la fe, y derramó su sangre. Tú porque eres nuestro Dios y Señor, haces maravillas con tus hijos mientras viven en el mundo y premias con la bienaventuranza eterna a los que son defendedores de tu reino. Concédenos que también nosotros, anunciemos tu presencia liberadora y bienhechora a todos los hombres y mujeres con una fe probada y gozosa durante nuestra vida terrena. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Día Segundo:
"La paz es una de las condiciones que Jesucristo exige para venir a morar en nosotros".

De los escritos del Beato Eufrasio:
"Una de las cosas más hermosas, origen y manantial fecundo de muchos bienes, causa y efecto a la vez de las más dulces bendiciones es, sin duda, la paz.

Pero esta paz no pertenece a las cosas de aquí abajo; es de otro orden y categoría superior; se refiere a la armonía que debe reinar entre la criatura y su Creador, entre el alma y Dios: y en este sentido podemos decir que la palabra paz vale tanto como avenencia, significa un concierto y acuerdo y conformidad de sentimientos entre el Corazón divino y el corazón humano, una obediencia rendida por parte del siervo a las órdenes de su Señor; un culto y homenaje que rendimos de buen grado a la divinidad. La verdadera paz está íntimamente enlazada y hermanada con la justicia, con la santidad, que nace de ella, es un efecto primordial. La justicia y la paz se besan, dice la Escritura. es como una estela, como un rastro que deja en pos de si toda obra buena, es la huella del hombre justo que deja marcados sus pasos por doquiera que va".

Día tercero:
La doctrina cristiana es un oasis que sostiene la fe.

De los escritos del Beato Eufrasio:
El beato Eufrasio era un catequista nato. Escribía: "Las almas de los niños, gracias al profundo germen de las virtudes teologales, depositado en ellas por el sacramento del Bautismo, se hallan admirablemente dispuestas para asimilar los misterios y enseñanzas que constituyen el fondo del Catecismo.

La doctrina cristiana en el curso de la vida representa un oasis intelectual que refrigera y sostiene al que conserva la fe, y llama y atrae, como evocador paraíso, al que la ha perdido. Quienes de niño no aprendieron el catecismo, frecuentemente se encuentran desorientados y como sin base; no así los instruidos en él, pues saben ya a dónde acudir para hallar el verdadero camino. Aun en la marcha corriente de la vida cristiana, el catecismo es el exponente del conocimiento de la verdad. Faltando el germen intelectual de la instrucción catequística, siquiera no pase de granito de mostaza, no esperéis árboles, ni menos que aniden en ellos las aves del cielo".

| Preparación: OratorioCarmelitano.com / OratorioCarmelitano.blogspot.com

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