Desprecio de los bienes mundanos

17.4.23

Paz liberadora



No importa lo que tú seas: hombre o mujer, viejo o niño, obrero o campesino, soldado, estudiante o comerciante.

No importa tampoco tu credo político ni tu credo religioso.

Si te preguntan qué es lo más importante para la humanidad, responde que antes, después y siempre: la paz.

Señor, danos tu Paz liberadora.

16.4.23

"Subida al Monte Carmelo" y "Noche Oscura del alma" de San Juan de la Cruz, ya disponibles para descargar



Ya puedes obtener en un único pack la actualización que durante estos últimos meses hemos estado llevando a cabo en el Oratorio Carmelitano respecto a los tratados "Subida al Monte Carmelo" y "Noche Oscura del alma", escritos por el reformador carmelita San Juan de la Cruz. Ambos libros son referencia imprescindible y fundamental para todo contemplativo, así como para todo aquel creyente que desee profundizar en la oración y en su experiencia mística. Son, a la vez, una guía fundamental y de un incalculable valor para directores de almas y consejeros espirituales.

Esta edición que os ofrecemos gratuitamente desde el Oratorio Carmelitano supone la actualización más completa y reciente de estos libros del Doctor de la Iglesia, y además, se ha llevado a cabo una estricta adaptación del lenguaje medieval utilizado en las ediciones anteriores para convertirlo en un lenguaje más asequible y fácil de leer, con lo que el texto gana muchísimo también en comprensión (exceptuando las referencias bíblicas ya que se ha decidido respetar las originales, puesto que se pueden consultar mediante sus capítulos y versículos, si se necesita, en textos de Biblias modernas, como la Biblia del Clero, también disponible para su descarga gratuitamente en el Oratorio Carmelitano).

Es, por lo tanto, un texto de un incuestionable valor que el Oratorio se ha esforzado en actualizar altruistamente y que ahora se complece en presentar, el cual ya tienes a tu disposición, de forma totalmente gratuita, desde la sección de descargas del Grupo.


13.4.23

La mañana del Domingo



Los discípulos estaban encerrados, sin salida, la mañana del domingo, porque el miedo a los judíos, la traición del amigo, el fracaso del proyecto, la muerte implacable..., aprietan el pecho, paralizan el cuerpo y cierra la vida como piedra de sepulcro.

Los discípulos estaban encerrados. Entró Jesús y abrió de par en par el miedo a la alegría, la traición al encuentro, el fracaso a la comunidad, y la muerte a la vida.

Rompió los cerrojos de la puerta y del espíritu.
Y la comunidad se abrió a la vida nueva.

12.4.23

"Subida al Monte Carmelo" y "Noche Oscura", de San Juan de la Cruz, actualizada (y206)



CAPÍTULO 25
De manera breve se explica la tercera poesía.

Poesía 3ª:

En la noche dichosa,
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.


Explicación:

1. Continuando todavía el alma la metáfora y semejanza de la noche temporal en comparación con esta noche suya espiritual, va todavía contando y engrandeciendo las buenas propiedades que hay en ella, y los inigualables tesoros que por medio de ella halló y llevó, para que de la manera más breve y segura posible consiguiese su deseado fin. De las mencionadas propiedades aquí muestra tres:

2. La primera, dice, es que en esta dichosa noche de contemplación lleva Dios al alma por tan solitario y secreto modo de contemplación ("...en secreto, que nadie me veía..."), y tan remoto y ajeno del sentido, que ninguna cosa perteneciente al mismo sentido, ni ninguna influencia ni toque de criatura alcanza a llegarle al alma, de manera que no pudiese ser estorbada de ellas ni la detuvieran en el camino de la unión de amor.

3. La segunda propiedad que encontramos es que por causa de las tinieblas espirituales de esta noche -en la cual todas las potencias de la parte superior del alma están a oscuras-, no mirando el alma ni tampoco pudiendo mirar en nada, no se detiene en nada fuera de Dios para ir a Él, por lo tanto va libre de los obstáculos de formas y figuras y de las aprehensiones naturales, que son las que siempre suelen empachar el alma para que no se una con el ser de Dios.

4. La tercera propiedad es que, aunque ni va apoyada con alguna particular luz interior del entendimiento, ni con guía alguna del exterior para recibir satisfacción de esa luz o guía en este elevado camino (ya que estas oscuras tinieblas la tienen privada de todo esto), sin embargo el solo amor que en este tiempo arde -en la solicitud de su corazón por el Amado-, es el que guía y mueve al alma entonces, y la hace volar a su Dios por el camino de la soledad, sin ella saber cómo y de qué manera se desenvuelve por él.

Se sigue el verso:

En la noche dichosa.


[El escrito de la Noche concluye precisamente al iniciar la exégesis de los versos de la 3ª estrofa. Su contenido no responde ya a la etapa purificativa; en la poesía, lo mismo que en las siguientes, se cantan "varios y admirables efectos de la iluminación espiritual y unión de amor con Dios" (como cuenta en el prólogo). No queda sustancialmente nada por tratar de los "efectos de las dos purgaciones espirituales" encerradas en los versos de las dos primeras estrofas. Queda pues interrumpido el escrito en su manera material, pero no la exposición de la noche oscura ya mostrada].

(Nota del actualizador: A partir de aquí el alma goza de su Dios y solo espera el encuentro definitivo con Él en la vida que no tiene término. Él la lleva de su mano y, tal como ocurrió en el trásito durante la noche, cada experiencia será personal en cuanto la capacidad de cada individuo. No obstante, mientras se continúa en este plano existencial sigue siendo necesario un imprescindible elemento: perseverar (Mateo 24:13)).

FIN

San Juan de la Cruz


11.4.23

"Subida al Monte Carmelo" y "Noche Oscura", de San Juan de la Cruz, actualizada (206)



14. Cuando acontece que estos favores se le hacen al alma en celada (guarnecida) -que esto ocurre sólo, como hemos dicho, en espíritu-, suele en algunas de estas comunicaciones el alma verse -sin saber cómo le ocurre esto- tan apartada y alejada según la parte espiritual y superior respecto de la porción inferior y sensitiva, que conoce en sí dos partes tan distintas entre ellas que le parece no tiene que ver la una con la otra, dándole la sensación de que está muy remota y apartada de la una. Y la verdad, en cierta manera así lo está porque según esta operación -ya que entonces es toda espiritual- no comunica en la parte sensitiva. De esta suerte se va haciendo el alma toda espiritual; en estos escondrijos de contemplación unitiva se le acaban de quitar los despojos de las pasiones y apetitos espirituales en mucho grado. Y así, hablando de la parte superior del alma, dice luego este último verso:


Estando ya mi casa sosegada.


CAPÍTULO 24
Se finaliza con la explicación de la segunda canción.


1. "Estando ya mi casa sosegada" es tanto como decir: "estando la parte superior de mi alma ya también -como ya le ocurriera a la inferior-, sosegada según sus apetitos y potencias, salí a la divina unión de amor de Dios".

2. Por cuanto de dos maneras por medio de aquella guerra de la oscura noche, como queda dicho, es combatida y purgada el alma, conviene a saber: según la parte sensitiva y la espiritual, con sus sentidos, potencias y pasiones. Y también de dos maneras según estas dos partes sensitiva y espiritual, con todas sus potencias y apetitos, viene el alma a conseguir paz y sosiego (nota del actualizador: nótese aquí las menciones a parte sensitiva y espiritual; sentidos, potencias y pasiones, y potencias y apetitos. Es decir, dos partes y dos grupos a combatir: por un lado sentidos, potencias y pasiones; y por el otro, potencias y apetitos. Lo explica bien el Santo, mostrando claramente toda la relación y cruces existente entre todas ellas). Y así es que -como también queda dicho- repite dos veces este verso, obsérvese: en esta poesía y en la anterior, por razón de estas dos porciones del alma, espiritual y sensitiva (nota del actualizador: recordemos que en la primera estrofa era: "(...) salí sin ser notada / estando ya mi casa sosegada". Y en la segunda: "(...) a oscuras y en celada, / estando ya mi casa sosegada", como nos recuerda aquí San Juan de la Cruz). Estas dos partes del alma, espiritual y sensitiva, para poder ella salir a la divina unión de amor es adecuado que estén primero reformadas, ordenadas y sosegadas en cuanto a lo sensitivo y espiritual conforme al modo del estado de la inocencia que había en Adán. Y así este verso, que en la primera poesía es entendido en cuanto al sosiego de la porción inferior y sensitiva, en esta segunda se entiende específicamente de la parte superior y espiritual, y es por eso que se ha repetido dos veces.

3. Este sosiego y quietud de esta casa espiritual viene a conseguir el alma de manera habitual y perfectamente -según esta condición de vida sufre (nota del actualizador: o sea, todo lo que sea posible en esta condición bajo la mortal existencia en este mundo)-, por medio de los actos de toques sustanciales de unión que acabamos de decir y que, amparada (en celada) y escondida de la turbación del demonio y de los sentidos y pasiones, ha ido recibiendo los mencionados toques de la Divinidad, con los cuales y en su acción el alma se ha ido purificando y, también como digo, sosegando y fortaleciendo, así como haciéndose estable para poder dar asiento a recibir la mencionada unión, que es el divino desposorio entre el alma y el Hijo de Dios.

El cual, luego que estas dos casas del alma se terminan de sosegar y fortalecer en uno con todos sus domésticos (nota del actualizador: "domésticos", el Santo lo abordó en capítulos anteriores, y recordemos que se refiere a las actividades, apetitos e inclinaciones que consigo llevaba -o mejor dicho, arrastraba- de su baja condición el alma) de potencias y apetitos, poniéndolos adormecidos y en silencio respecto de todas las cosas de arriba y de abajo, inmediatamente esta divina Sabiduría se une en el alma con un nuevo nudo de posesión de amor, y se cumple como ella lo dice en el libro de la Sabiduría (18, 14-15): "Dum quietum silentium contineret omnia, et nox in suo cursu medium iter haberet, omnipotens sermo tuus, Domine, a regalibus sedibus" ("mientras la quietud del silencio contenía todo, y la noche estaba a la mitad de su curso, tu omnipotente discurso, oh Señor, desde los tronos reales"). Lo mismo da a entender la Esposa en los Cantares, diciendo que después que pasó los que la desnudaron el manto de noche y la llagaron (5, 7), halló al que deseaba encontrar su alma (3, 4).

4. No se puede llegar a esta unión sin gran pureza, y esta pureza no se alcanza sin una gran desnudez de toda cosa creada y de una viva mortificación. Lo cual es referido en la metáfora del texto anterior, donde se lee el "desnudar el manto a la Esposa" y "llagarla de noche" en su búsqueda y pretensión del Esposo. Esto es así ya que el nuevo manto que pretendía del desposorio no se le podía vestir sin desnudarse antes del viejo. Por tanto, el que rehusare salir en la noche ya dicha a buscar al Amado y se resistiese también a ser desnudado de su voluntad y mortificado (que a esto se refiere en el texto con la indicación de que "la llagaron"), sino que en su lecho y acomodamiento le busca, como hacía la Esposa, no llegará a hallarle. Porque como vemos, esta alma de la poesía dice de sí que lo halló, saliendo ya a oscuras y con ansia de amor.