Desprecio de los bienes mundanos

6.9.21

Luces Matutinas: 26. ¡Cree!



Cree lo que Nuestra Santa Madre la Iglesia nos enseña y créelo sin vacilación, porque es verdad.

Lo que Jesucristo enseñó y probó con muchos milagros patentes, y especialmente con su propia resurrección.

Lo que se propagó por todo el mundo rapidísimamente, sin armas, sin auxilios, contra todo el poder del Imperio Romano, contra todas las filosofías, contra todas las concupiscencias y herejías, contra mil persecuciones.

Lo que han sellado con su sangre millones de mártires, adornado con su castidad millones de vírgenes, iluminado con su virtud millones de Santos, explicado con sus libros millones de sabios.

Lo que, según la profecía de Cristo, dura y durará hasta el fin del mundo en medio de todas las persecuciones.

Lo que no ha mudado ni variado en los veinte siglos. Lo que se confirma con mil profecías del Antiguo y Nuevo Testamento. Lo que se confirma en todos los siglos con milagros estupendos. Lo que hace buenos a quienes creen y practican. Lo que aborrecen y dejan los que quieren ser malos.

Lo que abrazan los incrédulos cuando quieren ser buenos.

Lo que al morir nadie de los creyentes reniega.

Lo que al morir muchos incrédulos abrazan.

Lo que contiene una moral severa e intachable.

Lo que es sobre la razón, pero no contra la razón.

Lo que cuanto más se estudia, más bien parece.

Lo que aborrecen y persiguen los malos.

Lo que no se deja sin caer en muchos absurdos.

Lo que da tranquilidad a la conciencia.

Lo que da consuelo al alma en la vida.

Lo que es tan hermoso de creer.

Lo que ha civilizado tanto al mundo.

Lo que hoy sin comparación cree más gente.

Lo que cada día tiene más y mejores creyentes.

Lo que es verdad, porque el mismo Dios lo ha revelado y la Santa Madre Iglesia nos lo prueba con muchísimas razones y milagros.

"¡Y quien no lo crea será condenado!", dice Jesucristo. ¡Cree, pues, y obra según tu fe!

| Preparación: OratorioCarmelitano.com / OratorioCarmelitano.blogspot.com




| Devocionario | | Confesion | | DevocionarioCristiano | | DevotoCristiano |

5.9.21

Luces Matutinas: 25. La Santa Madre la Iglesia



Es lo mejor que hay en el mundo. ¡Qué gran beneficio nos ha hecho Jesucristo al fundarla!

La Iglesia es la sociedad en que Jesucristo nos ha reunido a los bautizados y fieles cristianos, para que en esta sociedad tengamos facilidad de salvarnos y santificarnos.

Esta Iglesia es gloriosísima. En nuestra sociedad hemos tenido y tenemos a los mejores hombres del género humano, en todos los sentidos, pero sobre todo en virtud, en santidad, en heroísmo, en ciencia de Dios. Todo lo mejor y en cantidad enorme ha sido y es católico. Apóstoles, mártires, doctores, vírgenes, santos de todo género... ¡Cuánta historia!

En nuestra sociedad ha puesto Jesucristo auxilios y abundancia increíble de medios para salvarnos y santificarnos.

Una doctrina de fe riquísima y abundantísima sin un error, una moral elevadísima y purísima sin un desliz, un culto espléndido y dignísimo sin ninguna superstición.

Una jerarquía aptísima. Y primero un Papa que nunca puede faltar en la Iglesia, el cual en su cátedra es infalible por la gracia de Jesucristo al enseñarnos. Y luego para irradiar su acción a todo el mundo, prelados y sacerdotes en abundancia por todas partes. Por doquiera se predica y ofrece sacrificio augusto, se administran sacramentos, se perdonan pecados, se dan comuniones y se pone al pueblo en comunicación con Dios.

Los sacramentos, fuentes de la gracia de Cristo, están en la Iglesia nuestra y por ellos se nos comunica continuamente la misma gracia, el más alto don que da el cielo a la tierra.

El culto lo ha dispuesto con la gracia de Jesucristo del modo más suave, más digno, más bello y más insinuante. Desde el bautismo hasta el entierro, desde Navidad hasta Pascua y Todos los Santos, es un drama del corazón.

¡Cuánto debemos a Nuestra Santa Madre la Iglesia! ¡Cuántas virtudes! ¡Cuánta luz! ¡Cuánta doctrina! ¡Cuántos consuelos! ¡Cuántas alegrías! ¡Cuánta civilización! ¡Cuánta educación! ¡Cuánta inocencia! ¡Cuánto heroísmo! ¡Cuánta caridad!, y sobre todo, ¡cuánta seguridad de salvarnos!

¡Creo y amo a Nuestra Santa Madre la Iglesia Católica! Y lejos de nosotros toda persona, partido, sociedad, periódico o libro que sea contrario a Nuestra Santa Madre la Iglesia.

| Preparación: OratorioCarmelitano.com / OratorioCarmelitano.blogspot.com




| Devocionario | | Confesion | | DevocionarioCristiano | | DevotoCristiano |

4.9.21

Luces Matutinas: 24. Vae autem illi! ("¡Ay de aquel...!")



¿De quién? "Per quem scandalum venit!" (de quien escandaliza).

Todos los pecados son horribles, pero el del escándalo es de los más aborrecidos por Dios.

Ha de haber escándalos en el mundo, decía Jesucristo, mas ¡ay de aquel que los dé! ¡Mejor le sería que antes le colgasen una piedra de molino al cuello y lo echasen al mar!

¿Qué es "escándalo"? Es decir o hacer algo que incite a otros a pecar, o los confirme en el pecado.

Acaso digas: "¿es que yo soy escandaloso?". No es difícil hoy ser uno escandaloso, y conviene que odiemos este mal.

Las malas conversaciones con un gran escándalo, y muy eficaz. Sean conversaciones impuras, tan frecuentes hoy aún en personas decentes; sean conversaciones irreligiosas en que sin competencia se mofan unos de la piedad, critican otros sin razón la autoridad religiosa, o se esparcen dudas y vacilaciones sobre la fe.

Las malas amistades y el pertenecer a sociedades malas es otro escándalo, pues da autoridad ante la sociedad a los malos, y les quita el horror con que serían mirados.

Leemos malos periódicos y aún en público, haciendo así que nadie se avergüence de ellos. Asistimos públicamente a espectáculos malos, a cines, teatros, bailes peligrosos e invitamos a otros. Nuestra asistencia es un escándalo.

Quebrantamos en hoteles, restaurantes y estaciones los preceptos de la Iglesia acerca de la abstinencia.

Muchos padres y madres en familia a sus hijos e hijas les quitan la libertad de practicar la religión, de ir a misa, comulgar frecuentemente, confesar donde les conviene, practicar obras de virtud y de celo, y seguir su vocación.

Tener en casa libros malos, novelas livianas, revistas licenciosas, es escándalo.

Los profesores, examinadores, maestros..., cometen hoy muchos escándalos con los pequeños en la enseñanza.

Si eres mujer, debes examinar tus vestidos; si eres caballero, examina los de las mujeres de tu casa.

| Preparación: OratorioCarmelitano.com / OratorioCarmelitano.blogspot.com




| Devocionario | | Confesion | | DevocionarioCristiano | | DevotoCristiano |

3.9.21

Luces Matutinas: 23. Tuve hambre y me diste de comer



¿Quieres que hablemos otra vez de la caridad? ¿Sobre todo en favor de los pobres? ¿Socorrerías a Jesucristo si le vieras con hambre? ¿Le hubieras dado de comer en Egipto? ¿Le hubieras dado de beber en la cruz? ¿Le hubieras negado nada?

Pues bien, el día del juicio habrá muchos a quienes les dirá: "Tuve hambre y me diste de comer; tuve sed y me diste de beber; estuve desnudo y me vestiste, enfermo y me visitaste, encarcelado y me consolaste. - ¿Cuándo hicimos tal cosa, Señor?" -, dirán espantados los que le oigan -. "Cuando lo hicisteis con mis pobrecitos, entonces lo hicisteis conmigo".

Pues bien, amigo y buen corazón, mira lo que haces. Hay muchos Jesucristos en el mundo, hay muchos pobres.

Muchos Jesucristos hambrientos, muchos Jesucristos sedientos, muchos Jesucristos enfermos, desnudos, tristes, sin casa, sin descanso, sin enseñanza, llenos de necesidad...

Y a ti te sobra mucho de lo que falta a esos Jesucristos. Tú tal vez comes más de una docena de ellos juntos, y tienes más casa y más vestidos y más regalos y más que diez y veinte y aún cien de ellos juntos. ¿Te parece esto bien?

Ahorra para los pobres. Administra con economía para sacar algo para los pobres. Practica las obras de misericordia. Quita lujos, quita superfluidades, quita derroches.

Tu lujo sea la limosna, tu superfluidad consolar al desgraciado, tu derroche hacer obras de misericordia, tu brillo hacer felices a los necesitados.

Y además de dar, trabaja y haz caridad personalmente. Tú en persona haz algo por los pobres, haz algo por los Jesucristos.

A otros en cambio dijo que les dirá en el día del juicio:

"Apartaos de mí, porque tuve hambre y no me dísteis de comer; tuve sed y no me dísteis de beber; estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y no me visitásteis, en la cárcel y no me consolásteis. - ¿Cuándo, Señor?", - dirán estos espantados -. "Cuando lo estuvieron mis pobres, y no les hicisteis caso".

| Preparación: OratorioCarmelitano.com / OratorioCarmelitano.blogspot.com




| Devocionario | | Confesion | | DevocionarioCristiano | | DevotoCristiano |


2.9.21

Luces Matutinas: 22. Y al próximo como a ti mismo



Dime, ¿no te parece muy bien que Dios nos haya mandado a mí y a todos que te amemos mucho a ti? ¿Que te amemos como a nosotros mismos? ¿Que no te hagamos ningún mal? ¿Que te hagamos, al contrario, bien? ¿Que te toleremos, te dispensemos, te ayudemos, te apreciemos, y nunca jamás te despreciemos, ni te quitemos la honra, ni te miremos con indiferencia? Esto te parece muy bien, y con razón. Es un gran beneficio que Dios te ha hecho.

Pero entiende que lo mismo nos parece a los demás respecto de ti, que Dios te haya mandado que nos ames tú, así como nos ha mandado que te amemos a ti.

Jesús decía que este mandamiento es semejante al primero. Es decir, que con la misma fuerza nos mandaba amarle a Él sobre todas las cosas, que amar al prójimo como a nosotros mismos.

Jesús decía que Él nos mediría con la misma medida con que nosotros midiéramos al prójimo; es decir, que nos trataría con la misma caridad o dureza que nosotros hayamos tratado a nuestros hermanos.

Jesús decía que recibiría como hecho a sí mismo lo que hiciésemos a nuestros prójimos; y que aun un vaso de agua dado a otro por su amor tendría su premio.

Jesús decía que nos ponía a los cristianos sus discípulos un mandamiento nuevo, especial, propio del cristianismo, y era que los cristianos nos amásemos especialmente unos a otros, de tal modo que por eso se conociese que éramos discípulos suyos y condiscípulos entre nosotros.

Amas, pues, a tu prójimo.

¡Qué repugnante es el mundo cuando se ve el bullidero de envidias, odios, desprecios, rencorcillos y miserias que hay en la sociedad!

¡Qué poca caridad hay en el mundo! ¡Cuántos odios y rivalidades!

¡Qué poca abnegación y sacrificio! ¡Cuanto interés y amor propio!

¡Qué poca sinceridad! ¡Cuánta farsa ymediocridad!

Y sin embargo, ¡qué hermoso, qué dulce es ser caritativo con el prójimo!

Nunca, jamás hagas mal "a nadie". Siempre haz "a todos" todo el bien que puedas. ¡Como a ti mismo! Te apremiará Dios.

| Preparación: OratorioCarmelitano.com / OratorioCarmelitano.blogspot.com




| Devocionario | | Confesion | | DevocionarioCristiano | | DevotoCristiano |