Semana en el Oratorio

Desprecio de los bienes mundanos

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12.12.19

Breve vocabulario básico sobre difuntos


- Exequias: Conjunto de celebraciones por los difuntos (en la casa, en la iglesia y en el cementerio) presididas por el sacerdote o diácono.

- Sufragios: Oraciones y celebraciones por los difuntos.

- Responso: Oración por los difuntos en forma de respuestas de los fieles.

- Inhumación: En latín "humus" significa "tierra"; inhumar es lo mismo que enterrar.

- Cremación: Incineración del cadáver.

- Tanatorio: En griego "thanatos" era "el dios de la muerte no violenta", por eso para los cristianos es más propio decir "Velatorio", que es el lugar donde se vela a los muertos, en espera de su resurrección.

- Reencarnación: Doctrina que propugna la sucesión de varias vidas en el mundo presente. Es una creencia no cristiana.

- Escatología: Del griego "esjaton" que significa "realidad última" y "logos" que significa "estudio, discurso, conocimiento"; es el conocimiento del más allá de la muerte, de la trascendencia.

- Novísimos: Del latín "novissimum" (novísimo o ultimísimo) se refiere a las realidades últimas, más allá de la muerte.

- Parusia: Designa la segunda venida de Cristo al final de los tiempos.

- Inmortalidad: Condición del hombre ya no sometido a la muerte.

11.12.19

Oración para el día de los difuntos en el cementerio


(La costumbre de visitar los cementerios el día de difuntos es una buena oportunidad para orar por ellos y afirmar nuestra fe en la resurrección. Proponemos para esta ocasión las siguientes oraciones:)

A/. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

T/. Amén.

A/. Bendigamos al Señor que, por la resurrección de su Hijo, nos ha hecho nacer a una esperanza viva.

T/. Bendito seas por siempre, Señor.

A/. Hermanos: Todos tenemos familiares y amigos que han muerto. Hoy los recordamos a ellos y a todos los que han fallecido y los encomendamos a la misericordia de Dios. En este cementerio nos unimos para afirmar nuestra fe en Cristo que ha vencido la muerte y nuestra esperanza de que él vencerá también nuestra muerte y nos reunirá con nuestros seres queridos en su reino de gloria. Que esta celebración nos anime a ser fieles al Señor y a seguir los buenos ejemplos que nuestros familiares nos dejaron en su vida. Comencemos reconociendo nuestros pecados ante el Señor (momentos de silencio).

A/. Tú que resucitaste a Lázaro del sepulcro, Señor, ten piedad.

T/. Señor, ten piedad.

A/. Tú que has vencido la muerte y has resucitado, Cristo, ten piedad.

T/. Cristo, ten piedad.

A/. Tú que nos has prometido una vida eterna contigo, Señor, ten piedad.

T/. Señor, ten piedad.

A/. El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

T/. Amén.

L/. Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (6, 3-4. 8-9).

"Hermanos: Los que por el bautismo nos incorporamos a Cristo, fuimos incorporados a su muerte. Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte para que, así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva.

Por tanto, si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él
". Palabra de Dios.

T/. Te alabamos, Señor.

A/. Hermanos: Invoquemos con fe a Dios Padre todopoderoso que resucitó de entre los muertos a su Hijo Jesucristo para la salvación de todos.

A/. Para que afiance al pueblo cristiano en la fe, la esperanza y el amor, roguemos al Señor.

Todos/: Te lo pedimos, Señor.

A/. Para que libere al mundo entero de todas sus injusticias, violencias y signos de muerte, roguemos al Señor.

T/: Te lo pedimos, Señor.

A/. Para que acoja e ilumine con la claridad de su rostro a todos los que han muerto en la esperanza de la resurrección, roguemos al Señor.

T/: Te lo pedimos, Señor.

A/. Para que reciba en su reino a N. y N. (se pueden decir nombres) y a todos los difuntos de nuestras familias, roguemos al Señor.

T/: Te lo pedimos, Señor.

A/. Para que nuestra visita y nuestras ofrendas de flores, velas y comida sean signos de nuestra fe en la vida más allá de la muerte, roguemos al Señor.

T/: Te lo pedimos, Señor.

A/. Para que la fe en Cristo mueva nuestros corazones para dar frutos de solidaridad y de justicia, roguemos al Señor.

T/: Te lo pedimos, Señor.

A/. Oremos, hermanos, como Jesús mismo nos enseñó.

T/. Padre nuestro... Dios te salve María... Gloria al Padre...

A/. El Dios de todo consuelo, que con amor inefable creó al hombre y en la resurrección de su Hijo ha dado a los creyentes la esperanza de resucitar, derrame sobre nosotros su bendición.

T/. Amén.

A/. El nos conceda el perdón de nuestras culpas a los que vivimos en este mundo y otorgue a los que han muerto el lugar de la luz y de la paz.

T/. Amén.

A/. Y a todos nos conceda vivir eternamente felices con Cristo, al que proclamamos resucitado de entre los muertos.

T/. Amén.

A/. Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.

T/. Amén.

A/. Dales, Señor, el descanso eterno

T/. Y brille para ellos la luz perpetua.

A/. Que las almas de todos los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz.

T/. Amén.

Nota: Estas oraciones están tomadas del "Ritual de Exequias" de la Comisión Episcopal Española de Liturgia (2ª edición 1989). Dada la escasez de sacerdotes, están pensadas para ser dirigidas por laicos. Si el difunto es un niño, un joven, un accidentado o suicida se hacen las adaptaciones convenientes. La letra A/ significa "Animador" (el que dirige la celebración), T/ significa "Todos", L/ significa "Lector", R/. "Respuesta", y N. es para decir el nombre del difunto.

10.12.19

Oración en el cementerio durante el entierro


A/. Bendigamos al Señor que, por la resurrección de su Hijo, nos ha hecho nacer a una esperanza viva.

T/. Bendito seas por siempre, Señor.

A/. Hermanos: vamos ahora a cumplir con el deber doloroso de dar sepultura a nuestro(a) hermano(a) N. Pero antes de colocarlo(a) en el sepulcro, elevemos nuestras súplicas a Dios Padre y, con la fe puesta en la resurrección de Cristo, el primer resucitado de entre los muertos, pidámosle que bendiga esta tumba (este nicho) donde el cuerpo de nuestro(a) hermano(a) descansará esperando la resurrección del último día. Oremos:

(Todos oran unos momentos en silencio).

A/. Señor Jesucristo que al descansar tres días en el sepulcro santificaste la tumba de los que creen en ti, de tal forma que la sepultura no sólo sirviera para enterrar el cuerpo, sino también para acrecentar nuestra esperanza en la resurrección; concede a nuestro(a) hermano(a) N. descansar aquí de sus fatigas, durmiendo en la paz de este sepulcro hasta el día en que Tú, que eres la Resurrección y la Vida, lo (la) resucites y lo (la) ilumines con la contemplación de tu rostro glorioso. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

T/. Amén.

(Colocan el cuerpo en la sepultura y se reza:)

A/. Hermanos, Jesús ha dicho: "Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá, y el que está vivo y cree en mí no morirá para siempre".

Oremos por nuestro(a) hermano(a) N. diciendo: TE LO PEDIMOS, SEÑOR.

A/. Señor, tú que lloraste ante la tumba de Lázaro, dígnate enjugar nuestras lágrimas, roguemos al Señor.

T/. Te lo pedimos, Señor.

A/. Tú que resucitaste a los muertos, dígnate dar la vida eterna a nuestro(a) hermano(a) N., roguemos al Señor.

T/. Te lo pedimos, Señor.

A/. Tú que perdonaste en la cruz al buen ladrón y le prometiste el paraíso, dígnate perdonar y llevar al cielo a nuestro(a) hermano(a), roguemos al Señor.

T/. Te lo pedimos, Señor.

A/. Tú que purificaste a nuestro(a) hermano(a) con el agua del bautismo, dígnate admitirlo entre tus santos y elegidos, roguemos al Señor.

T/. Te lo pedimos, Señor.

A/. Tú que alimentaste a nuestro(a) hermano(a) con tu cuerpo y con tu sangre, dígnate también admitirlo(a) en la mesa de tu reino, roguemos al Señor.

T/. Te lo pedimos, Señor.

A/. Y a nosotros que lloramos su muerte, dígnate confortarnos con la fe y la esperanza de la vida eterna, roguemos al Señor.

T/. Te lo pedimos, Señor.

A/ Reunidos en el nombre del Señor, oremos todos como él nos enseñó:

T/ Padre nuestro... Ave María... Gloria al Padre...

A/. Padre nuestro que estás siempre atento a las súplicas de tus hijos, escucha los deseos de nuestro corazón, concede a tu siervo(a), cuyo cuerpo acabamos de depositar en el sepulcro, participar con tus santos y elegidos de la recompensa de la gloria. Por Jesucristo nuestro Señor.

T/. Amén.

A/. Dale, Señor, el descanso eterno.

T/. Y brille para él (ella) la luz perpetua.

A/. Descanse en paz.

T/. Amén.

A/. Su alma y las almas de todos los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz.

T/. Amén.

Nota: Estas oraciones están tomadas del "Ritual de Exequias" de la Comisión Episcopal Española de Liturgia (2ª edición 1989). Dada la escasez de sacerdotes, están pensadas para ser dirigidas por laicos. Si el difunto es un niño, un joven, un accidentado o suicida se hacen las adaptaciones convenientes. La letra A/ significa "Animador" (el que dirige la celebración), T/ significa "Todos", L/ significa "Lector", R/. "Respuesta", y N. es para decir el nombre del difunto.