Semana en el Oratorio

Desprecio de los bienes mundanos

1.7.18

De las virtudes y de los vicios: Quinta familia. Pureza


En cambio el fruto del Espíritu es amor, modestia, continencia, castidad. Ga 5, 22.
Mejor es carencia de hijos, acompañada de virtud. Sb 4, 1
Ya Fornicación y toda impureza o codicia, ni siquiera se mencione entre vosotros como conviene a los santos. Ef 5, 3.

Pureza
Quiero en mi Oasis la Pureza espiritual perfecta. Es la Pureza espiritual perfecta no sólo la limpieza de cuerpo y mente, sino la purificación absoluta de todo afecto menos puro. Este es el grado más sublime de esta virtud divina: es lo que acerca más a la pureza angélica, es decir, a la semejanza de Dios.

La pureza es el reflejo de Dios. La pureza en Dios es innata, porque Dios es Pureza. Dios es un cristal sin mancha, y nada menos que en esta transparencia divina se ve reflejada la imagen de la Trinidad beatísima.




Dios es Luz; es claridad; Dios es limpieza. La esencia de Dios es, repito, la Pureza, porque la Pureza es la esencia de la Luz, de la limpieza. En donde hay Pureza ahí está el reflejo de Dios, es decir, la santidad.

De este foco de eterna Pureza, Dios, brota la Luz, la Claridad, la Limpieza angélica: y no brota la Pureza de la Luz, sino la Luz de la Pureza. Por esto en las almas puras se encuentra la Luz del Espíritu Santo.

Este conjunto de Luz, Santidad y Pureza, inseparables entre sí, representa a la Trinidad beatísima, una en tres y tres en una; Dios Padre, Santidad; Dios Hijo, abarcando a la Santísima Humanidad, pureza; Dios Espíritu Santo, Luz.

Que se estudie, y medite, y ponga en práctica esta purificación absoluta de todo afecto menos puro. ¿Qué deberá ser el Oasis para merecer ser el descanso de la misma Pureza? ¡Qué dignación la mía para el Oasis al descubrir los tesoros de Dios; los secretos altísimos en donde me gozo!

Jamás lo entenderán ni agradecerán bastante, pues ni todos los corazones humanos juntos son capaces de pagar con su gratitud una sola de mis gracias. ¡Si vieran cuánto Dios se goza en su Pureza eterna, infinita!

La Cruz ha sido y será siempre el asilo de la Pureza y su muralla o fortaleza.

Para esto se clavó en ella la misma Pureza, para comunicarle esta virtud celestial. Por lo tanto, los Religiosos y las Religiosas de la Cruz deben ser los Religiosos y Religiosas de la Pureza. Oigan bien y atiendan bien las almas del Oasis a esto que se acaba de decir, porque es oro. El Oasis es el Santuario escogido por Dios para la gran virtud de la Pureza.

La Pureza, cual reina, descuella majestuosamente entre todas las virtudes sus compañeras, y se reclina en mi corazón. La Pureza tiene una fragancia tan especial, que embalsama y comunica su aroma a todas las otras virtudes.

v. Concepción Cabrera de Armida | Preparación: OratorioCarmelitano.com / OratorioCarmelitano.blogspot.com

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