Semana en el Oratorio

Desprecio de los bienes mundanos

15.5.18

De las virtudes y de los vicios: Condescendencia


La Condescendencia es una virtud a la vez que un vicio.

La Condescendencia que nace de la Abnegación prudente, es la virtud, la cual tiene por fin conservar o dar la Paz. Además de prudente tiene que ser oportuna, para llenar su misión debidamente y evitar los males.

Es esta una virtud muy difícil de comprender y practicar, pues se ejerce en una pendiente y muy resbaladiza.




Su vida es el Sacrificio propio, pues casi siempre una condescendencia cuesta violencia al corazón.

Tocante al espíritu o la vida interior, es más difícil aún, aunque en poquísimos casos se puede y se debe usar de ella...

Su escollo es la comodidad.

Su fin evitar los males.

Su apoyo, la Rectitud; y sus enemigos principales, la debilidad y la imprudencia. En ciertos casos, aunque pocos, la Condescendencia es indispensable; en otros es tolerable, y en los más es peligrosa.

La balanza en que se deben pesar estos casos debe ser en los platillos de la Prudencia, y de la Oportunidad: pero el fiel de esta balanza debe ser la oración. La Condescendencia que lleva en sí estos caracteres, que cruza antes por estas vías, es segura y santa.

Es una gran virtud: Yo la ejercité en mi paso por la tierra, ¡y cuántas veces!

v. Concepción Cabrera de Armida | Preparación: OratorioCarmelitano.com / OratorioCarmelitano.blogspot.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario