26.10.17

Novena por las ánimas del Purgatorio. Día tercero


- Ver días previos -.

Novena en sufragio de las benditas almas del Purgatorio.

Día tercero.

Por la señal de la Santa Cruz...

Oración preparatoria para todos los días:
Esposas muy queridas del Señor que arrojadas a la cárcel del Purgatorio sufrís indecibles penas, careciendo de la presencia del Amado hasta que os purifiquéis como oro en crisol de vuestras culpas por completo; vosotras que desde esas voraces llamas clamáis misericordia, sabed que me compadezco de vuestro dolor y quisiera tener caudal suficiente para satisfacer vuestra deuda. Pero ya que soy más pobre que vosotras mismas, apelo a la piedad de los justos, a los ruegos de los bienaventurados, al tesoro de las indulgencias, a la intervención de María Santísima y a la Sangre de Jesucristo, para que por este medio logréis el deseado consuelo, y yo adquiera la gracia de detestar cualquier culpa, aún la más ligera, y de vencer mi pasión dominante hasta que el Señor nos lleve a todos a la Gloria. Amén.



Día 3:
DE LA PENA DE SENTIDO
Para comprender el sufrimiento de las almas del Purgatorio, bastaría decir que son las mismas penas del infierno, con la diferencia de que mientras unas son temporales, las otras son eternas.

El fuego del Purgatorio aflige a las almas día y noche, penetra en ellas y las hace sufrir hasta pagada la deuda de todos sus pecados.

A cada alma le cercan todos los malos a un tiempo, que lavan las manchas de las faltas que cometieron durante su vida sin darles importancia.

LAS ALMAS: Cristianos, ya veis lo mucho que padecemos. A vosotros que fuisteis nuestros amigos, levantamos nuestros clamores. Compadeceos de nosotras. Sólo os pedimos que nos ofrezcáis las buenas obras que hacéis; nosotras, al entrar en el Cielo, intercederemos por vosotros.

Recemos ahora tres Padrenuestros, Avemarías, Gloria y Requiem [el Requiem es: "Dadles Señor el descanso eterno, y brille para ellos la luz eterna. Descansen en paz. Amén"] en memoria de la Pasión de Jesucristo, y en sufragio de las almas del Purgatorio, con la siguiente jaculatoria:

Eterno Padre, por la preciosísima sangre de Jesús, misericordia.

Oración final:
¡Oh Dios, Creador y Redentor de todos los fieles! Conceded a las almas de vuestros siervos y siervas el perdón de todos sus pecados, para que consigan por nuestras piadosas súplicas la indulgencia que siempre desearon. Amén.

| Preparación: OratorioCarmelitano.com / OratorioCarmelitano.blogspot.com

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