Semana en el Oratorio

Desprecio de los bienes mundanos

22.4.17

Yo siempre tengo hambre


"Yo siempre tengo hambre". Esa palabra se me quedó grabada desde que la escuché ayer, y no la he podido quitar de mi cabeza. Me la decía un chico que está con una minúscula ayuda social, que tiene que compartir con sus hermanos y con la que apenas vive (más bien sobrevive) con cien euros al mes. Con ese dinero tiene que arreglárselas para comer en un sitio donde no cocina y por lo que, encima, ha de comer todo lo que adquiera frío.

Le pedí que me dejara comprarle una bandeja de lonchas de queso en un Mercadona, pero me insistió en que no, sabiendo que mi situación tampoco es demasiado mejor que la suya.




En estos tiempos en los que estamos resulta irónico que mientras miles de personas a nuestro alrededor desperdician y malgastan su dinero en caprichos superfluos, otros tantos pasen tanta necesidad hasta el punto de reconocer que "siempre tienen hambre".

"Tuve hambre y me disteis de comer", dirá a los bienaventurados Nuestro Señor el último día. Pero, ¿a quienes damos de comer nosotros? ¿Qué nos diría a nosotros? ¿Podríamos hacer nuestras esas palabras? Desgraciadamente, la respuesta sincera de muchos de nosotros tendrá que ser, con la mano en el corazón, que no.

Pero lo que verdaderamente clama al cielo es que existan recursos más que suficientes para que nadie, en el día de hoy y en nuestra sociedad, se vea obligado a pasar hambre. Lamentablemente esos recursos no llegan o no se aplican correctamente a los necesitados: la ineficiencia absoluta de organizaciones eclesiales como Cáritas, con una desorganización tremenda (lo sé muy bien, estuve en ella muchos años), los servicios sociales colapsados, o el despropósito de organismos como el Banco de Alimentos (los alimentos del Banco se los reparten a veces entre conocidos que para nada los necesitan, pero así ahorran tener que comprar en el supermercado) es alarmante. ¿Quién controla todo eso? ¿Quién hace algo? Y mientras tanto, los auténticamente pobres y necesitados, siguen pasando hambre.

| Redacción: OratorioCarmelitano.com / OratorioCarmelitano.blogspot.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario