Desprecio de los bienes mundanos

15.9.22

Voluntad inquebrantable



Dame, Señor, la firme voluntad, compañera y sostén de la virtud; la que sabe en el golfo hallar quietud y, en medio de las sombras, claridad. La que trueca en tesón la veleidad, y el ocio en perenne solicitud; las ásperas fiebres en salud, y los torpes engaños en verdad.

Y así conseguirá mi corazón que los favores que a tu amor debí, le ofrezcan algún fruto en galardón.

Y aún tú, Señor, conseguirás así que no llegue a romper mi confusión la imagen tuya que pusiste en mí.

13.9.22

Oración mañanera



Con el sol que se levanta, a Ti sube nuestro canto, a Ti, Dios glorioso y santo, el universo te canta.

Escucha nuestras plegarias en esta mañana nueva, Tú, razón de nuestra espera, recibe nuestra alabanza.

Danos un corazón puro, que sea fiel en tu servicio; danos unos ojos limpios para contemplar el mundo.

Te consagramos el día, que comienza en alabanza. Vivimos en la esperanza de estar en tu compañía.

10.9.22

Grabados religiosos #4



"Jesús predicando a los discípulos" (Alejandro Blanco y Assensio).

San Agustín: el fin de los tiempos



Pertenece a Dios saber cuándo vendrá el fin del mundo; sea cuando sea, ahora es el tiempo de la fe.

Para cada uno de nosotros el tiempo está cerca, porque somos mortales. Caminamos entre peligros. Si fuésemos de cristal, temeríamos menos. ¿Hay algo más frágil que un recipiente de cristal? Sin embargo, puede durar siglos. Tememos que caiga, pero no lo daña la vejez ni la fiebre.

Somos, pues, más frágiles y más débiles, y esta fragilidad cada día nos hace temer todos los accidentes que constantemente acechan la vida de los hombres.

8.9.22

Súplica desesperada



Todo mal se desborda en este mundo como un torrente que no tiene fin. Yo no quiero ahogarme en ese cieno, y es por eso, ¡oh, Señor!, que vengo a Ti.

Y me siento seguro si a tu lado me he refugiado con creciente afán; fortaleza de roca es tu presencia y ternura infinita es tu piedad.

¡Dulce Amor que me buscas si te busco, y que todo te das si vengo a Ti! Te quedas con mis penas cuando lloro, y todo tu esplendor me das a mí.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Amén.