3.10.17

Rosario de alabanzas a la Virgen en desagravio de blasfemias



Rosario de alabanzas a la Virgen Santísima en desagravio de blasfemias.

¡Oh María, Madre mía Inmaculada! Deseando desagraviaros de las ofensas que recibe vuestro Purísimo Corazón, y de las ofensas que recibe vuestro Divino Hijo, a quien tanto ofenden las injurias dirigidas contra Vos, os ofrezco estas alabanzas con el fin de consolaros por tantos hijos ingratos que no os aman, y en desagravio de las blasfemias, ultrajes y sacrilegios cometidos contra vuestro Inmaculado Corazón. Dignaos Dulcísima Madre Mía, recibir este pobre obsequio, haced que os ame cada día más y mirad con ojos de misericordia a esos desgraciados para que no tarden en arrojarse en vuestros maternales brazos. Amén.

- Dígnate que te alabe Virgen Sagrada María.
- Dame virtud contra tus enemigos.

Alabanzas:
- Bendita sea la excelsa Madre de Dios María Santísima.
- Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
- Bendita sea su gloriosa Asunción a los Cielos.
- Bendito sea el Nombre de María Virgen y Madre.
- Bendito sea su Corazón Inmaculado.
- Bendita sea su Pureza Virginal.
- Bendita sea su Divina Maternidad.
- Bendita sea su mediación Universal.
- Benditos sean sus dolores y lágrimas.
- Benditas sean las gracias con que el Señor la coronó como Reina de Cielos y Tierra.

(5 veces:)
· Gloria a María Hija del Padre.
· Gloria a María Madre del Hijo.
· Gloria a María Esposa del Espíritu Santo.

Madre Mía, te amo por los que no te aman, te alabo por los que te blasfeman, me entrego a Ti por los que no quieren reconocerte por Madre.
Madre mía, te amo en unión de todos los que te han amado, y de todos los que más te han amado.

(Recitar una Salve).

Oración:
Santa María, hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo, Esposa del Espíritu Santo, Templo de la Santísima Trinidad. Santa Reina de nuestros corazones, nuestra Madre y nuestra Vida. Te pertenecemos a ti completamente, y todo lo que poseemos es tuyo. Virgen Bendita sobre todos. Que tu alma esté con nosotros para glorificar al Señor, que el amor hacia ti habite en nosotros para regocijarnos en Dios.

Virgen la más fiel, fíjate tú misma como sello sobre nuestros corazones para que en ti y a través de ti podamos ser contados entre los que tú guías, amas, y proteges como tus hijos, hasta que, por medio de tu fiel Esposo, el Espíritu Santo, y a través de ti, su fiel esposa, Cristo Jesús sea formado en nosotros para la Gloria de Dios Padre. Amén.





Las tres Avemarías para una buena muerte.

Rogando un día Santa Matilde a la Santísima Virgen que la asistiese en la hora de la muerte, María le respondió: "te lo prometo, si me diriges todos los días las tres salutaciones siguientes":

- Santa María, Madre de Dios, así como Dios Padre, magnífico en su omnipotencia, os ha elevado sobre todas las criaturas, y os ha revestido de un gran poder, asistidme, os ruego, en la hora de mi muerte, rechazando lejos de mí todo poder enemigo.
Dios te salve, María, llena eres de gracia..., etc.

- Santa María, Madre de Dios, así como el Hijo de Dios, en su impenetrable sabiduría os ha llenado de tanta luz y ciencia que habéis tenido de la Santísima Trinidad una inteligencia mayor que la de todos los Santos, dignaos en la hora de mi muerte iluminar de tal modo mi alma con las luces de la fe, que ningún error ni ignorancia puedan pervertirla.
Dios te salve, María, llena eres de gracia..., etc.

- Santa María, Madre de Dios, así como el Espíritu Santo ha derramado en Vos la dulzura de su amor con tanta plenitud que, después de Dios, sois la más dulce y caritativa de las criaturas, así os ruego que en la hora de mi muerte derraméis en mi alma la dulzura del amor divino, para que todas mis amarguras se conviertan en suavidad. Así sea.
Dios te salve, María, llena eres de gracia..., etc.

Nota: Recuerda que puedes descargas estas y otras oraciones en pdf, desde nuestro Drive.

| Preparación: OratorioCarmelitano.com / OratorioCarmelitano.blogspot.com

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