Semana en el Oratorio

Desprecio de los bienes mundanos

27.4.22

Adoro te devote (en latín y en español)



Adoro te devote, latens Deitas,
qua sub his figuris vere latitas.
Tibi se cor meum totum subiicit,
quia te contemplans totum deficit.

Visus, tactus, gustus in te fallitur,
sed auditu solo tuto creditur.
Credo quidquid dixit Dei Filius,
nil hoc verbo veritatis verius.

In cruce latebat sola Deitas,
at hic latet simul et humanitas.
Ambo tamen credens atque confitens
peto quod petivit latro poenitens.

Plagas, sicut Thomas, non intueor,
Deum tamen meum te confiteor.
Fac me tibi semper magis credre
in te spem habere,
te diligere.

O memoriale mortis Domini,
Panis vivus, vitam praestans homini,
praesta meae menti de te vivere,
et te illi semper dulce sapere.

Pie pellicane Iesu Domine,
me immundum munda tuo sanguine,
cuius una stilla salvum facere
totum mundum quit ab omni scelere.

Iesu, quem velatum nunc aspicio,
oro, fiat, istud, quod tam sitio:
ut te revelata cernes facie,
visu sim beatus tuae gloriae. Amen.





Te adoro devotamente

Te adoro devotamente, latente Deidad,
que bajo estas figuras verdaderamente te escondes.
A ti todo mi corazón se sujeta,
porque contemplándote todo desfallece.

La vista, el tacto, el gusto, se engañan,
pero por el oido solo segurametne se cree.
Creo cuanto dijo de Dios el Hijo,
nada es más verdadero que esta Palabra de verdad.

En la cruz se ocultaba tu divinidad,
mas aquí se oculta también la humanidad.
Ambas cosas, sin embargo, creyendo y confesando,
pido lo que pidió el ladrón penitente.

Las llagas, como Tomás, no veo,
Dios, sin embargo, te confieso.
Haz que yo crea siempre más y más en ti,
que en ti tenga esperanza,
que a ti te ame.

¡Oh, recuerdo de la muerte del Señor!
Pan vivo, que vida das al hombre,
da a mi alma vivir de ti,
y que tú a ella siempre dulzamente le sepas.

Piadoso pelícano, Jesús, Señor,
a mí inmundo, límpiame con tu sangre,
de la cual una gota salva a todo el mundo
y puede limpiar de todo crimen.

Jesús, a quien velado ahora miro,
te ruego se haga lo que tanto anhelo:
que viéndote, revelada tu faz,
sea dichoso con la visión de tu gloria. Amén.

| Preparación: OratorioCarmelitano.com / OratorioCarmelitano.blogspot.com




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