Semana en el Oratorio

Desprecio de los bienes mundanos

8.7.18

Novena a Ntra. Sra. la Virgen del Carmen. Día 2


Novena a Nuestra Señora la Virgen del Monte Carmelo

¡Madre del Carmelo! Vengo a tus plantas lleno de gozo y de esperanza.

De gozo, porque sé que tu escapulario es "el canal abundante por donde bajan raudales continuos de gracias y de favores sobre el mundo; el bendito vestido espiritual que protege a los hombres por los difíciles caminos de la vida; el áncora de salvación en las múltiples borrascas espirituales y temporales; el escudo defensor en las luchas contra los enemigos del alma y contra los peligros del cuerpo".

Y de esperanza, porque tu Escapulario es "señal segura de predestinación; garantía de un feliz éxito en el tránsito a la eternidad; llave que abre las puertas del cielo", pues como Tú misma dijiste: "El que muera con mi Escapulario no se condenará".

Yo sé, Madre, que "Tú eres siempre el camino que conduce a Cristo y que todo encuentro contigo no puede menos de terminar en encuentro con Cristo mismo".

Tú conociste, Madre, las penas y tribulaciones de aquí abajo, la fatiga del trabajo cotidiano, las incomodidades y estrecheces de la pobreza y los dolores del Calvario.

Por eso acudo a Ti, Madre del Carmen, en esta Novena, "para que socorras las necesidades de la Iglesia y del mundo, escuches benignamente los clamores de paz que a Ti se elevan desde todos los confines de la tierra, ilumines a los que rigen los destinos de los pueblos y obtengas de Dios la paz verdadera que se funda sobre las bases sólidas y duraderas de la justicia y el amor", también por mis necesidades, por las almas del purgatorio y por nuestra salvación eterna.

Por Jesucristo nuestro Señor. Así sea.






DÍA 2.°

HERMANOS DE LA VIRGEN
"Hay una familia que recaba para sí con justísimo título la primacía en el tiempo entre las Ordenes de la Virgen. Su origen se pierde en las brumas de los tiempos, su denominación le viene de ser oriundos del bíblico Monte Carmelo en Palestina y su característica secular e inconfundible así como su principal timbre de gloria es la de ser la ORDEN DE LA VIRGEN por antonomasia. Orden eminentemente mariana en su cuna, mariana en su finalidad, en sus privilegios, en su actividad, en sus santos, en su ulterior desarrollo".

"Al rayar el siglo XII, atraídos por los Cruzados, llegan los Carmelitas procedentes de Tierra Santa a Occidente, donde pronto su apelativo de Hermanos de la Virgen María del Monte Carmelo choca con la mentalidad europea. Aquí se comprendía entonces una Orden dedicada al estudio, al trabajo manual, al canto litúrgico, a la predicación, a la pobreza o a la penitencia; pero no se concebía en aquel siglo toda una Orden religiosa consagrada al amor y al culto de la Santísima Virgen y menos todavía el apropiarse el sobrenombre de Hermanos de la Madre de Dios".

"De ahí que los Carmelitas en Europa se hicieran blanco de todas las iras y recelos, hasta que la Soberana Reina del cielo manifestó claramente sus predilecciones maternales por sus hermanos del Carmen entregando el santo escapulario".

"Hablando de las predilecciones de la Virgen para con su Orden del Carmen, escribe el ilustre mariólogo Emilio Campana: 'Para formarse una idea de la insigne complacencia con que el cielo mira a la Orden del Carmelo, cuyo espíritu se revigoriza precisamente en la devoción a María, basta considerar la pléyade de Santos de proporciones gigantescas de los que abunda su historia: como un San Juan de la Cruz, una Santa Teresa de Ávila y una Santa Teresita de Lixieux".

(Pídase ahora la gracia que se quiere conseguir de nuestra Madre Carmelitana en esta novena).

SALUTACIONES
- ¡Madre mía del Carmelo! Gracias por habernos dado tu escapulario, llave de oro para abrir las puertas del cielo.
Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

- ¡Madre mía del Carmelo! Gracias por haberme vestido con tu santo escapulario, prenda segura de salvación.
Dios te salve María...

- ¡Madre mía del Carmelo! Gracias por tu escapulario, canal abundante por donde bajan raudales continuos de gracias sobre el mundo.
Dios te salve María...

- ¡Madre mía del Carmelo! Gracias por tu Escapulario, protección segura contra los peligros del alma y del cuerpo.
Dios te salve María...

- ¡Madre mía del Carmelo! Gracias por tu promesa: "En la vida protejo, en la muerte ayudo y después de la muerte salvo".
Dios te salve María..., y Gloria...

SÚPLICA
Acordaos, oh Virgen del Monte Carmelo, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que visten devotamente vuestro santo escapulario haya dejado de experimentar vuestra protección y auxilio en la vida y en la muerte. Animado yo con esta confianza acudo a Vos, y, aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante vuestra presencia. No desechéis mis súplicas, oh Madre de los carmelitas; antes bien, oídlas y atendedlas amorosamente presentándolas ante el trono de vuestro divino Hijo Jesús para que sean favorablemente despachadas. Así sea.

Oficiante: Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Respuesta: Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

ORACIÓN FINAL
Te suplicamos, Señor, que nos asista con su intercesión poderosa la Santísima Virgen María, Madre y Reina del Carmelo, para que, guiados por su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Así sea.

| Preparación: OratorioCarmelitano.com / OratorioCarmelitano.blogspot.com

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