Oraciones del mes

Oraciones por las ánimas del purgatorio

A continuación os reunimos algunas de las más importantes oraciones por las ánimas del purgatorio. Es recomendable rezarlas asiduamente y, ...

14.11.18

Mes de noviembre dedicado a las ánimas del Purgatorio. Día 14


- Ver días previos -.

Mes de noviembre en sufragio de las benditas almas del Purgatorio.

Por la señal de la Santa Cruz...

OFRECIMIENTO:
Altísimo Señor, os ofrezco todas las penas que padeció vuestro amado hijo Jesús en su Pasión y muerte, y las de su Santísima Madre María, en reparación de todas mis culpas y pecados, con el firme propósito de no ofenderos más.

Misericordia, Dios mío, misericordia y perdón.

También os ruego, Dios de bondad, por la conversión de todos los pecadores, y por las almas del Purgatorio, para que pronto gocen de vuestra gloria por toda la eternidad.




DÍA 14 DE NOVIEMBRE: Daños grandes proporciona no socorrer a las almas del Purgatorio.
La reina Ester salvó de la muerte a todo su pueblo, con penitencias, oraciones y presentándose delante del rey Asuro. En caso semejante estamos nosotros, por hacernos abogados de todas las almas de aquel pueblo del Purgatorio. Con gran confianza podemos presentarnos ante Dios para alcanzar de Él que concluya las penas que padecen y pasen a disfrutar de la libertad de los bienaventurados, ya que estas almas son esposas e hijas de Dios.

El Señor nos llenó de gracia y bendiciones para que alcanzásemos poner en libertad a las almas del Purgatorio y trabajásemos así por nuestra eterna salvación. Si no ponemos en práctica los medios, no tendremos la dicha de sacar las almas, y otros tendrán esta gloria, poniendo en peligro nuestra salvación. "Aguarda un juicio sin misericordia el que no usó de misericordia".

Mucho siente el Señor que nos olvidemos de sus fieles del Purgatorio, ya que son los que están más cerca de Él sin estar con Él.

Cumplamos pronto la ley de la caridad que tanta obligación impone a nuestro corazón; cumpliremos así con nuestro deber de buenos cristianos, y nos haremos merecedores de la misericordia de Dios en esta vida y, sobre todo, en el día del juicio. Lo que hacemos por conseguir que un alma llegue a la presencia de Dios nos será recompensado el ciento por el uno, ya que contribuimos a que Dios, el Amor, ame y sea amado.

SALUTACIÓN A LAS CINCO LLAGAS DE JESÚS:
I.- Yo os adoro, Santísima Llaga del pie izquierdo de mi Redentor Jesucristo, y por la sangre que se derramó de ella os suplico, Señor y Dios mío, que perdonéis los extravíos con los que tanto os ofendí, y tened compasión de las almas del Purgatorio.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

II.- Yo os adoro, Santísima Llaga del pie derecho de mi Redentor Jesucristo, y por la sangre que se derramó de ella os suplico, Señor y Dios mío, me perdonéis cuantas veces me aparté del cumplimiento de vuestra santa y divina Ley, con las que tanto agravié a Vuestra Majestad, y tened piedad de las almas del Purgatorio.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

III.- Yo os adoro, Santísima Llaga de la mano izquierda de nuestro Redentor Jesucristo, y por la sangre que se derramó de ella os suplico, Señor y Dios mío, me perdonéis el que tantas veces haya cerrado mis oídos a los clamores de vuestra divina voz, con la que queríais apartarme del camino de la perdición, y tened piedad de las almas del Purgatorio.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

IV.- Yo os adoro, Santísima Llaga de la mano derecha de mi Redentor Jesucristo, y por la sangre que se derramó de ella os suplico, Señor y Dios mío, me perdonéis mis muchas ingratitudes a tantos beneficios recibidos de vuestra mano, y tened piedad de las almas del Purgatorio.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

V.- Yo os adoro, Santísima Llaga del costado de mi Redentor Jesucristo, y por ella os suplico, Señor y Dios mío, me perdonéis todas las penas y aflicciones que con mis culpas causé a vuestro amabilísimo Corazón. Dignaos purificar todos los afectos de mi alma, concededme gracia para que os ame siempre, y tened misericordia de las almas del Purgatorio.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

ORACIÓN FINAL
¡Oh, gloriosa Virgen María del Monte Carmelo, y Madre de Bondad!, compadeceos de las benditas almas detenidas temporalmente en el fuego del Purgatorio, lejos de Dios y de Vos, que sois la Madre de Misericordia. Romped sus cadenas y libradlas del abismo donde gimen, anhelosas de su patria celestial y suspirando por el momento feliz de su unión para siempre con Dios, a quien su corazón desea con vehemencia. Tened piedad de un modo especial de las almas más abandonadas, os ruego por ellas muy particularmente. Oh, Madre de bondad, dignaos aceptar mis ruegos. Os lo suplico, oh María: reunidnos a todos en el Cielo, cerca de Nuestro Señor Jesucristo, vuestro Hijo adorable, que vive y reina con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

| Preparación: OratorioCarmelitano.com / OratorioCarmelitano.blogspot.com