Desprecio de los bienes mundanos

20.9.22

Sin arrimo y con arrimo



Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.




Sin arrimo y con arrimo,
sin luz y a oscuras viviendo,
todo me voy consumiendo.

Mi alma está desasida
de toda cosa criada,
y sobre sí levantada,
en una sabrosa vida,
sólo en su Dios arrimada

Por eso ya se dirá
la cosa que más estimo,
sin arrimo y con arrimo.

Y aunque tinieblas padezco
en esta vida mortal,
no es tan crecido mi mal porque,
si de luz carezco,
tengo vida celestial;
porque el amor de tal vida
cuando más ciego va siendo
que tiene el alma rendida
sin luz y a oscuras viviendo.

Hace tal obra el amor,
después que le conocí,
que si hay bien o mal en mí
todo lo hace de un sabor
y al alma transforma en sí.

Y así, en su llama sabrosa
la cual en mí estoy sintiendo,
apriesa sin quedar cosa
todo me voy consumiendo.

"Subida al Monte Carmelo", de San Juan de la Cruz, actualizada (6)



D. En los dos espacios centrales con las rayas señalando a las sendas de imperfección se lee:

- en la de la izquierda (desde arriba): Cuanto más tenerlo quise, con tanto menos me hallé. Y en escritura invertida: ni eso otro, ni eso otro, ni eso otro, ni eso otro, ni eso otro, ni eso otro.

- en la de la derecha (desde arriba): Cuanto más buscarlo quise con tanto menos me hallé. Y añaden: ni eso, ni eso, ni eso, ni eso, ni eso, ni eso.

19.9.22

"Subida al Monte Carmelo", de San Juan de la Cruz, actualizada (5)



C. En los bordes exteriores de los caminos o sendas, verticalmente y de izquierda a derecha:

- a la izquierda: Cuando yo no lo quería lo tengo todo sin querer.

- a la derecha: Cuando menos lo quería lo tengo todo sin querer.


18.9.22

"Subida al Monte Carmelo", de San Juan de la Cruz, actualizada (4)



B. Los caminos o las sendas en dirección o en posición también vertical, que separan los anteriores avisos, se suceden escritos de izquierda a derecha como sigue a continuación:

Camino con espíritu de imperfección hacia el cielo formado por: gloria, gozo, saber, consuelo, descanso.

Senda del Monte Carmelo con un espíritu de perfección: nada, nada, nada, nada, nada, nada, y aún en el monte, nada.

Camino del espíritu de imperfección con apego al suelo formado por: poseer, gozo, saber, consuelo, descanso.

17.9.22

San Antonio Abad, ermitaño (251-356)



San Antonio Abad nació en Comas, en el Alto Egipto, en el año 251. A los veinte años sintió la llamada a llevar una vida ascética, por lo que vendió todas sus propiedades y se acogió a la penitencia y a la soledad absoluta en Pispir.

Gracias a su fortaleza, escapó a todas las tentaciones que el diablo puso en su camino.

Antonio encontró en el desierto una manera de seguir a Cristo e indicó, sin pretenderlo, el camino a otros muchos que también huían del mundanal ruido. No obstante, no dejó en ningún momento de preocuparse por los problemas que aquejaban a los cristianos.

En el año 311, en plena persecución de Maximiano a los cristianos, se marchó a Alejandría para animar a sus compañeros de fe a que perseveraran. En el año 355, a la edad de 104 años, regresó a Alejandría para reprender a los arrianos. Precursor de la vida eremítica, es patrono de los animales.

Murió en el año 356.