Desprecio de los bienes mundanos

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6.7.26

De pugna spiritali (6)

"Noli tibi ipsi fidere".
"No te fíes de ti misma". 
(De pugna spiritali)


Meditación
La confianza en uno mismo es la primera tentación.  
El juicio propio es un espejo roto.  
La naturaleza inclinada al mal no es aliada, sino adversaria.  
Quien sospecha de sí, se protege.  
Quien se confía, se entrega.


4.7.26

De pugna spiritali (5). La perfección cristiana

"Non coronabitur, nisi qui legitime certaverit".
"No será coronado sino quien haya combatido legítimamente". 
(De pugna spiritali)


Meditación
La corona no se entrega al que aparenta luchar, sino al que combate de verdad.  
La perfección no está en los cilicios ni en los ayunos: está en vigilar el corazón, donde se libra la guerra que nadie ve.  
Quien confía en lo exterior se engaña; quien vigila lo interior, se protege.



2.7.26

De pugna spiritali (4). Conocer si nos estamos engañando

"Si anima post lapsum inquietatur, in se ipsa confidebat".
"Si el alma se inquieta tras la caída, confiaba en sí misma". 
(De pugna spiritali)


Meditación
La inquietud revela el ídolo interior: la propia virtud imaginada.  
Quien confiaba en Dios, tras caer, se levanta sin ruido.  
Quien confiaba en sí, tras caer, se derrumba.  




1.7.26

De pugna spiritali (3). De la confianza en Dios

"Diffidentiae propriae adiungenda est plena fiducia in Deo".
"A la desconfianza propia añádase una entera confianza en Dios". 
(De pugna spiritali)


Meditación
La desconfianza sin confianza es desesperación.  
La confianza sin desconfianza es presunción.  
Solo juntas forman el equilibrio del espíritu.  
El alma que se apoya en Dios combate con fuerza prestada, y esa fuerza no falla.  




30.6.26

De la desconfianza de sí mismo

"Vanissime de viribus nostris praesumimus".
"Presumimos vanamente de nuestras propias fuerzas.". 
(De pugna spiritali)


Meditación
La presunción es el enemigo que se disfraza de virtud.  
Quien cree que puede sostenerse solo, cae.  
Quien se mira con ojos limpios, teme su propia inclinación al mal.  
La desconfianza de uno mismo no es cobardía: es la primera lucidez del combatiente.  




La guerra interior

"Contra nos ipsos pugnamus, et a nobis ipsis impugnamur".
"Combatiendo contra nosotros mismos somos de nosotros mismos combatidos". 
(De pugna spiritali)


Meditación
El enemigo interior conoce nuestras grietas.  
No se vence con fuerza, sino con vigilancia.  
La batalla más gloriosa es la que nadie ve:  
la que se libra contra los movimientos secretos del corazón.