Semana en el Oratorio

Desprecio de los bienes mundanos

21.6.22

Samaritano



Señor, no quiero pasar de largo ante las personas heridas en el camino de la vida. Quiero contagiarme de tu compasión y acercarme para expresar tu ternura, ofrecer el aceite que cura las heridas y el vino que sana y consuela.

Jesús, buen samaritano, acércate a mí, llévame en tus brazos, pues soy oveja perdida. Carga con mis caídas, hazte presente en mis horas bajas. Deseo tener tus mismos sentimientos y no dar más ningún rodeo ante el hermano que sufre. Deseo hacerme compañero de sus caminos, amigo de sus soledades, y cercano a sus dolencias.

Juan José Martínez Domingo.

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