Semana en el Oratorio

Desprecio de los bienes mundanos

25.2.22

Novena de la gracia en honor a San Francisco Javier



Origen de la tradición de la "novena de la gracia":
Mientras se estaba adornando un altar en Nápoles para una fiesta de la Inmaculada Concepción, cayó desde los andamios un martillo de un kilo de peso que hirió mortalmente al padre Marcelo Mastrilli, de la Compañía de Jesús, destrozándole la sien derecha. De día en día llegó a agravarse tanto su herida, que iban a darle ya la Extremaunción, pues era imposible administrarle el Viático por no poder el herido ni tomar una gota de agua. Pero cuando estaban pensando en esto, he aquí que el padre Mastrilli se levanta sano y repuesto. La herida había desaparecido de su cabeza, la cicatriz ni se notaba, y el sacerdote se sentía restablecido de repente. Bien temprano celebró su misa y dio la comunión a muchas personas que concurrieron a ver este prodigio.

Subió en seguida al púlpito, y por su propia voz explicó al pueblo de Nápoles cómo se había restablecido. Viéndose herido y sin esperanzas de vida, había hecho voto en honor de San Francisco Javier de ir a las Misiones de Indias si le concedía la salud. La última noche se le había aparecido el Santo animándole a cumplir su voto y recibir el martirio en Japón, y después de un rato de amena conversación desapareció, dejándole repentinamente. Aseguró el reverendo Mastrilli que San Francisco Javier le había dicho que todos los que en la novena, desde el 4 al 12 de marzo, implorasen su intercesión para con Dios, confesando y comulgando en alguno de estos días, experimentarían sin duda los efectos de su poderosa protección y conseguirían la gracia que pidiesen, si convenía para su salvación y la mayor gloria divina.

Indulgencias concedidas:
Desde entonces se divulgó rápidamente por todas parte esta práctica, conocida con el nombre de "Novena de la gracia". Los romanos pontífices han concedido trescientos días de indulgencia por cada día la novena, y una indulgencia plenaria al final de la misma, si en alguno de estos días se ha confesado y comulgado, y rogado por las intenciones del Papa.

Modo de realizar la novena:
El modo de hacer esta novena es muy sencillo. Basta rezar durante nueve días la oración que publicamos, por la cual están concedidas las indulgencias. Caso de no poderse rezar la oración aquí publicada, basta aún para ganar las indulgencias rezar cinco veces el Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Tiempo de la novena:
Para las indulgencias está declarado que es indistinto hacer la novena en cualquier tiempo del año. Pero la promesa de la gracia hecha por San Francisco Javier al padre Mastrilli indicó una fecha concreta: del 4 al 12 de marzo, día que coincide con la canonización de San Ignacio de Loyola y del santo de las Indias, San Francisco Javier (12 de marzo, misma fecha que Santa Teresa de Jesús).

Los que quieran hacer la novena con especiales oraciones, pueden hacerla del siguiente modo:

NOVENA DE LA GRACIA

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Por la señal...

- Acto de contrición:
Jesús, mi Señor y Redentor, yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón, porque con ellos he ofendido a un Dios tan bueno.

Propongo firmemente no volver a pecar y confío que por tu infinita misericordia me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna.

Amén.

- Oración de la novena de la gracia:
Glorioso San Francisco Javier, apóstol de Japón y de las Indias, que tuvisteis tan encendido celo por las salvación de las almas, tened el mismo celo por la salvación de la mía.

No se apagó la llama de vuestra inmensa caridad con vuestra muerte, y vuestro poder para con Dios aún es mayor en el cielo que cuando andabais por la tierra. Dignaos hacer que yo experimente los dulces efectos de vuestra protección. Amén.


- Oración que compuso y decía San Francisco Javier:
Eterno Dios, creador de todas las cosas, acordaos que Vos creásteis las almas de los infieles, haciéndolas a vuestra imagen y semejanza.

Mirad, Señor, cómo en oprobio vuestro se llenan de ellas los infiernos. Acordaos, Padre celestial, de vuestro Hijo Jesucristo, que derramando tan liberalmente su sangre, padeció por ellas. No permitáis que sea vuestro Hijo por más tiempo menospreciado de los infieles, antes aplacado con los ruegos y oraciones de vuestros escogidos los Santos y de la Iglesia, Esposa benditísima de vuestro mismo Hijo, acordaos de vuestra misericordia, y olvidando su idolatría e infidelidad, haced que ellos conozcan también al que enviasteis, Jesucristo, Hijo vuestro, que es salud y vida, resurrección nuestra, por el cual somos libres y nos salvamos. A Él sea la gloria por infinitos siglos de los siglos. Amén.


- Oración final:

Oh Dios, que quisiste agregar a tu Iglesia las naciones de las Indias por la predicación y por los milagros de San Francisco Javier, concédenos que, pues veneramos la gloria de sus insignes merecimientos, imitemos también los ejemplos de sus heroicas virtudes. Por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

| Preparación: OratorioCarmelitano.com / OratorioCarmelitano.blogspot.com




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