Semana en el Oratorio

Desprecio de los bienes mundanos

22.5.21

"Clamores de ultratumba", de Fr. José Coll, ya disponible para su descarga (varios formatos)



Durante aproximadamente un año la Librería del Oratorio Carmelitano ha realizado una labor concienzuda y pormenorizada para corregir, actualizar y revisar las más de 600 páginas del manuscrito original cuyo título, "Clamores de ultratumba", escribió a finales del siglo XIX el reverendo franciscano fr. José Coll. El libro, con fotografía de Simon Berger y portada de Reflejo Creative, se encuentra ahora para su descarga gratuita desde la propia librería del Oratorio en Drive. Además, en el pack de descarga (comprimido en .rar) podemos obtener varias versiones del mismo manuscrito: en pdf, en rtf, en doc, en txt, en html, y también en formato e-book, en concreto .mobi.

El libro de fray José Coll hace un repaso pormenorizado al "mundo de ultratumba", con atención especial al purgatorio, tratando de concienciar al lector sobre la importancia del "bien vivir, para morir bien". Con un sin fin de referencias bíblicas, consejos, recomendaciones y recursos de oración, intenta despertar nuestras conciencias dormidas para que dediquemos un cuidado especial a nuestra alma, pues sólo tenemos una, con vistas a alcanzar la vida eterna puesto que, a fin de cuentas, esta "vida" no es la auténtica "Vida".




También se incluyen numerosos testimonios que nos pueden servir de ejemplo, y de ayuda en las explicaciones precedentes del tema a tratar. En definitiva, un libro de enorme calado, mucha importancia, y que deberíamos aprovechar esta oportunidad de obtenerlo gratuitamente que nos brindan desde el Oratorio Carmelitano para dedicarle una reposada y sosegada lectura.


No podemos pensar en la fiera crueldad que algunos hijos y otros herederos muestran con sus padres o bienhechores difuntos, sin que se nos venga a la mente la siguiente parábola que traen algunos autores: "Había" - dicen -, "en cierta ciudad un caballero el cual amaba ciegamente a un hijo único que tenía. Desde luego procuró darle una carrera brillante, sacrificándose para que pudiera mantenerse en una atmósfera o rango muy superior a su fortuna y clase social. Concluyó sus estudios aquel mimado hijo, y empeñado el padre en sublimarlo más y más, le obtuvo un destino o colocación no menos importante que provechosa. Mas para poder conseguir aquella gracia se vio precisado a vender todos sus bienes, y no siendo éstos suficientes, no dudó en contraer algunas deudas. Vencido el plazo estipulado, se le presentaron los acreedores exigiendo el pago de aquel préstamo, y no siéndole posible satisfacerlo, fue llevado a la cárcel como insolvente. Viéndose en aquella tan lastimosa situación, mandó un mensaje a su hijo, el cual gozaba ya de una posición desahogada, y la contestación que dio al mensajero fue la siguiente: '¿Y yo, qué tengo que ver con los tejemanejes de mi padre? Mirara mejor lo que hacía comprometiendo tan neciamente su hacienda, su porvenir y su honra. Allá se las componga él en la cárcel, que yo bien me estoy con mi destino'".

Este relato, que en la forma parece una mera ficción, pluguiera a Dios que no sucediera más de una vez en el mundo con hijos que, gozando de los bienes de sus padres, permiten que las almas de éstos estén en la cárcel del Purgatorio, negándose a pagar con sacrificios, limosnas y oraciones, la deuda que los autores de sus días tienen contraída con la divina Justicia.

Sirva esto de enseñanza para no poner una ciega confianza en los que quedan acá en el mundo, y esta lección les anime a practicar en vida aquello que desean les sea hecho después de la muerte, por ser esto lo más seguro y provechoso. Dadas ciertas y determinadas circunstancias, se puede arriesgar todo en el mundo: la honra, la fama, la hacienda, la vida, todo, menos los intereses del alma. "Porque, ¿qué aprovecha al hombre si ganare todo el mundo y perdiere su alma? ¿O qué cambio dará el hombre por su alma?".


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