9.8.22

9 de agosto, festividad de S.Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein), Virgen y Mártir



Edith Stein nace en Breslau el 12 de octubre de 1891 de padres hebreos alemanes y después del bachillerato se inscribió en la facultad de filosofía de su ciudad. En el 1913 se trasladó a la Universidad de Gottinga bajo la guía de Edmund Husserl. Hasta la edad de trece años fue prácticamente atea. Tuvo los primeros conocimientos del cristianismo oyendo a Max Scheler. En el 1916 continuó y terminó sus estudios en Friburgo y se doctoró con Husserl. Permaneció en aquella universidad hasta el año de 1921.

En este mismo año, leyendo por casualidad la autobiografía de Santa Teresa de Ávila, sintió la llamada de Dios a la fe católica, que abrazó haciéndose bautizar el 1 de enero de 1922. En aquel mismo día recibió la Comunión y el 2 del siguiente mes de febrero la Confirmación. Su radical conversión suscitó en ella también el deseo de la vida claustral; pero debió esperar a responder a esta llamada hasta 1933. Cuando en el año de 1933 se le quitó el permiso de enseñar por medio de las leyes antisemitas, entró el 14 de octubre de 1933 en el Carmelo de Colonia, tomando el nombre de Teresa Benedicta de la Cruz.

El 13 de diciembre de 1938 fue trasladada al Carmelo de Echt, a causa de la fuerte persecución nazista contra los judíos. En el 1940 la situación llegó a ser crítica también para Holanda. Cuando las prohibiciones se hicieron más duras, se trató de trasladar a Sor Teresa a Suiza. Mientras arreglaban los documentos para la expatriación, ya eran deportados al campo de concentración también los judíos católicos de Holanda. También Sor Teresa con su hermana Rosa, que se había convertido también al catolicismo, fue llevada a Amersfoort el 2 de agosto de 1942. El 3 de agosto fue trasladada a Westerbork. El 7 de agosto, junto con su hermana Rosa y otros deportados, encerrada en un vagón de tren, fue llevada al campo de exterminio de Auschwitz, en un viaje de dos días.

Sor Teresa Benedicta de la Cruz fue martirizada en la cámara de gas el mismo día de la llegada al campo de Auschwitz, o sea, el domingo 9 de agosto de 1942, y después quemada en uno de los hornos crematorios. Fue beatificada el 1 de mayo de 1987 y canonizada el 11 de octubre de 1998 por Juan Pablo II. En el 2 de octubre de 1999 el mismo Papa proclamó Santa Benedicta de la Cruz co-patrona de Europa.

6.8.22

Regla del eremetismo independiente



Regla redactada por el padre fray Alberto E. Justo, O.P., para el movimiento eremítico global, publicada originalmente en 1996.

Para los que vivimos en cualquier parte.
En el mundo o fuera de él, más allá de todo mundo y en cualquier tiempo.


PREÁMBULO
Tienes la oportunidad de dejar este mundo y de seguir al Señor. No dudes un instante. No permanezcas observando lo que queda atrás, en el camino, ni sueñes con tu fantasía, gestando fantasmas en un futuro que no es y que, seguramente, nunca será. Deja. Aventúrate, en cambio, por las sendas de la Eternidad, que ya están a tu disposición. No sólo no están lejos sino que en este mismo instante se abren para ti.

Tal vez pensabas que alcanzarías una vida mejor mudando de lugar o escapándote del tiempo. Nada de eso. Aquí hallarás una pequeña senda para horadar el instante y el lugar en que te encuentras y pasar del otro lado. Más allá. No te turbe tu pasado. No te angustie el mañana. Simplemente estás aquí y ahora con el Señor. Es Él quien te llama. Y no quieras saber otra cosa. No te pierdas en vericuetos ni te distraigas en tu propio laberinto. No te justifiques buscando razones para escapar de la senda del Señor. Que no te deslumbren los espejismos de un mundo que perece. Aquí intentamos no caer en el precipicio de la muerte. Aquí pedimos al Señor la Salvación… No pretendemos dar lecciones sino aprender a abrir las puertas de par en par al Salvador. Abre estas páginas y reconoce, en ellas, una insinuación. Una suerte de invitación a subir mucho más alto. Solo son un punto de partida.

5.8.22

Abadía virtual Reina del Carmelo, el lugar de reunión de los eremitas independientes



El movimiento eremítico urbano, independiente o/y de votos personales, posee una rica comunidad virtual de ermitaños, ascetas y anacoretas que, bajo el carisma del carmelo, se mantienen en unión a través de la Abadía Reina del Carmelo, a la cual pues puedes unirte (y salir cuando desees) a través de nuestro Grupo en Google.

Dado que este tipo de movimientos de personas con inquietudes religiosas que desean vivir más intensamente su vocación en un clima más austero, entre esta sociedad descreída y desorientada de hoy, son por su propia esencia muy solitarios y aislados, el ofrecer una comunidad de herman@s que pueda unirlos en un eremitorio aunque sea virtual -aprovechando para ello las nuevas tecnologías-, es una ventaja que ofrece innegables beneficios.

Importantes cuestiones sobre cómo debemos orar y los errores más comunes al rezar


La oración correcta ha de ser, sobre todo, atenta. La atención es una condición imprescindible sin la cual, como escribe San Ignacio, cualquier oración "no es oración. ¡Está muerta! Son inútiles palabras huecas que perjudican al alma y ofenden a Dios". El monje Doroteo, asceta ruso del siglo XIX, decía: "Quien reza con los labios y no se preocupa del alma ni cuida el corazón, reza al aire, y no a Dios, y se esfuerza en vano, puesto que Dios atiende al espíritu y al esfuerzo, no a la palabrería". No se refiere a cuando nos esforzamos pero nos distraemos, sino a cuando no nos obligamos a estar atentos y simplemente recitamos una oración de forma mecánica.

La falta de atención es uno de los fenómenos más peligrosos de la vida cristiana. Uno puede acostumbrarse tanto a ella que puede llegar a olvidar la propia oración. El abad Serafín lo expresó admirablemente al decirle a un monje cuyas cuentas (del rosario) centellaban de lo rápido que las pasaba: "Tú no rezas ninguna oración, simplemente te has acostumbrado a sus palabras, como algunos se acostumbran a los improperios". El peligro de tal hábito no radica solo en que el hombre se quede sin oración, sino en que pueda empezar incluso a enorgullecerse de su devoción oracional.

4.8.22

San Palemón, anacoreta de los siglos III-IV



Cansado de las vanidades del mundo, Palemón decidió buscar la soledad. Abandonó la civilización y se marchó al otro lado de las ruinas de Luxor y Karnak, en Egipto. Allí se alimentaba de pan y sal, y dedicaba las noches a la oración.

El ejemplo de Palemón se difundió y llegaron a él numerosas personas que querían seguir su forma de vida, entre ellas Pacomio, al que convirtió en su discípulo.

Palemón tuvo que luchar día y noche con el diablo para superar las muchas tentaciones que éste le presentaba. Cuando enfermó por culpa de la severidad de sus penitencias, sus discípulos le obligaron a comer mejor, pero cuando se recuperó volvió a la austeridad acostumbrada.

Murió acompañado por Pacomio, quien le dio sepultura. En el Sinaxario Alejandrino es recordado el 25 de enero, día en que presumiblemente falleció este ermitaño que vivió entre los siglos III y IV.


Bienaventurado el siervo que ama y respeta tanto a su hermano cuando está lejos de él, como cuando está con él, y que no dice nada detrás de él que no pueda decir con caridad, delante de él.

San Francisco de Asís.


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