6.21.2017

Devoción de los siete dolores


Devoción admirable De los Siete Dolores que Ntra. Madre Santa María sintió en la vida y muerte de su amantísimo Hijo Jesucristo.

Jaculatoria:
Oh María, concebida sin pecado, ruega por nosotros para que podamos llegar a ti. (300 días de indulgencia).

Primero
Señor mío Jesucristo, yo te saludo en honra y reverencia del dolor que padeció mi Señora la Virgen María cuando le profetizó Simeón que te habían de quitar la vida: por este dolor te pido conocimiento y contrición de mis culpas.

(Padrenuestro, Avemaría y Gloria).





Segundo
Señor mío Jesucristo, yo te saludo en honra y reverencia del dolor que padeció mi Señora la Virgen María, al saber la crueldad con que Herodes intentaba quitarte la vida, y por los trabajos que padecísteis en el camino y destierro a Egipto: por este dolor te pido una santa resignación en todas las tribulaciones que te dignes enviarme.

(Padrenuestro, Avemaría y Gloria).

Tercero
Señor mío Jesucristo, yo te saludo en honra y reverencia del dolor que padeció mi Señora la Virgen María cuando te perdió tres días: por este dolor te pido remisión de mis pecados.

(Padrenuestro, Avemaría y Gloria).

Cuarto
Señor mío Jesucristo, yo te saludo en honra y reverencia del dolor que padeció mi Señora la Virgen María cuando te vio cargado con el infame madero de la cruz, yendo dócil al suplicio: por este dolor te pido las virtudes que por el pecado perdí.

(Padrenuestro, Avemaría y Gloria).

Quinto
Señor mío Jesucristo, yo te saludo en honra y reverencia del dolor que padeció mi Señora la Virgen María cuando te vio crucificado: por este dolor te pido el don de gracia, y antes de mi muerte tu Cuerpo en comida.

(Padrenuestro, Avemaría y Gloria).

Sexto
Señor mío Jesucristo, yo te saludo en honra y reverencia del dolor que padeció mi Señora la Virgen María al tenerte en sus brazos y contemplar tus mortales heridas: por este dolor te pido una verdadera devoción a tu Pasión y muerte.

(Padrenuestro, Avemaría y Gloria).

Séptimo
Señor mío Jesucristo, yo te saludo en honra y reverencia del dolor que padeció mi Señora la Virgen María con la amarga soledad en que quedó al ser sepultado tu sacratísimo cuerpo: por este dolor te pido verte en mi muerte asistiéndome con los auxilios necesarios de tu gracia, para que así me recibas en los goces de la Vida Eterna.

(Padrenuestro, Avemaría y Gloria).

Oración final
Miradme, ¡oh, mi amado y buen Jesús!, postrado en vuestra santísima presencia: os ruego con el mayor fervor imprimáis en mi corazón los sentimientos de fe, esperanza y caridad, dolor de mis pecados y propósito, fuerzas y gracias para jamás ofenderos, mientras que yo, con todo el amor y con toda la compasión de que soy capaz, voy considerando vuestras cinco llagas, comenzando por aquello que dijo de Vos, ¡oh, mi Dios!, el santo profeta David: "han taladrado mis manos y mis pies, y se pueden contar mis huesos".

Ofrecimiento
Jesús mío crucificado, Salvador de los hombres, que por redimirnos de la culpa quisiste derramar tu Sangre preciosa: te ruego, amado Jesús de mi corazón, te compadezcas de mí, y olvidando mi ingratitud, oigas la súplica que te hago; yo te propongo por mi intercesora a tu amante y dolorosa Madre, ofreciéndote sus siete dolores, y te pido por ellos me alcances favorable despacho en mi petición, y la gracia en esta vida para gozar de tu compañía en la gloria por la eternidad. Amén.

(Rezar una Salve a la Santísima Virgen de los Dolores).

| Preparación: OratorioCarmelitano.com / OratorioCarmelitano.blogspot.com

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