Un hombre de unos 75 años viajaba en tren y aprovechaba el tiempo leyendo un libro. A su lado viajaba un joven universitario que también leía un voluminoso libro de Ciencias. De repente, el joven percibe que el libro que va leyendo el anciano es una Biblia y sin mucha ceremonia, le pregunta:
- ¿Usted todavía cree en ese libro lleno de fábulas y de cuentos?
- Sí por supuesto, -le respondió el viejo-, pero éste no es un libro de cuentos ni de fabulas, es la Palabra de Dios. ¿Ud. cree que estoy equivocado?
