"Excusationes nimiae sunt indicia culpae".
"Las excusas excesivas son indicios de culpa".
(máxima inquisitorial)
Reflexión
Cuando alguien se justifica demasiado, suele ser por algún motivo.
Esta es la cuarta pieza del tablero. Ya hemos visto:
1. Orden (cómo se estructura),
2. Forma (si se adorna),
3. Tiempo (si hay silencios),
Ahora añadimos la cantidad: cuánto se habla para justificarse.
"Las excusas excesivas son indicios de culpa" significa:
Quien no ha hecho nada malo, dice "no fui yo" y ya está. Quien se siente culpable, necesita construir un castillo de razones para que le creas.
Esto implica tres elementos:
1. La culpa genera ansiedad por ser creído: El inocente da por sentado que su palabra vale. El culpable sabe que su palabra no vale, entonces intenta compensar con volumen. Cada excusa adicional es un ladrillo en una muralla que, paradójicamente, atrae la mirada hacia lo que esconde.
2. Las excusas se contradicen entre sí: Cuanto más inventas, más difícil es mantener la coherencia. La primera excusa puede ser "llegué tarde por el tráfico". La segunda, "es que el despertador no sonó". La tercera, "y además mi jefe me llamó justo al salir". El exceso hace que las fisuras sean evidentes.
3. La excusa excesiva es una confesión encubierta: Frases como "Te aseguro que no hice nada, mira, si quieres te muestro mi teléfono, habla con quien quieras, nunca haría algo así, soy incapaz..." —quien dice todo eso ya está admitiendo que hay algo que justificar. El inocente diría: "No, no fui yo" y seguiría con su vida.
En la práctica
Cuando alguien te da tres excusas para algo que podría resolverse con una sola, no escuches las excusas. Escucha lo que está tratando de ocultar con tanto ruido.
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