Semana en el Oratorio

Desprecio de los bienes mundanos

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26.3.20

San Luis María Grignion de Monfort y su amor a la cruz


La devoción a la cruz es absolutamente central en la espiritualidad de San Luis María Grignion de Monfort, como en tantos otros santos cristianos. Encabeza con frecuencia sus cartas con el lema: "¡Viva Jesús, viva su cruz!". En una de sus obras principales, "El amor de la Sabiduría eterna", ofrece un programa completo de vida cristiana fundamentado en la cruz de Cristo (capítulos XII-XIV). Son también muy hermosos los cánticos que dedica a la cruz, especialmente el 11, "La fuerza de la paciencia", de treinta y nueve estrofas; el 13, "La necesidad de la penitencia", y el 19, "El triunfo de la cruz".

En la Francia de 1700 existe en muchas diócesis una asociación de fieles llamada "Los Amigos de la Cruz", y Montfort la establece en Nantes, en 1708, al terminar la misión que dio allí en una parroquia.

5.3.20

Siervo de Dios, Andrés León Prévot: "Es necesario rebosar la medida de la caridad"


El padre Andrés León Prévot nació en Le Teil (Francia) el 9 de noviembre de 1840. En 1885 entró en la Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús. Fue maestro de novicios y después Superior Provincial y Asistente General.

Durante toda su vida religiosa se consagró al amor de Cristo y a la reparación. Practicaba la mortificación; amaba la vida interior y la oración continua, y estaba movido por un ardiente celo por la salvación de las almas. En él era habitual la unión con Dios y tenía una gran devoción a la Eucaristía y a Santa María. La abnegación de sí mismo y la austeridad de vida se armonizaban con la caridad, la paciencia, la dulzura y la bondad. Sus libros muestran su fisionomía espiritual: humilde, tranquila y confiada.

Murió en Brugelette (Bélgica) el 26 de noviembre de 1913.

2.3.20

"Tarde te amé" (San Agustín de Hipona)


¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé!
Y tú estabas dentro de mí y yo afuera,
y así por de fuera te buscada;
y, deforme como era,
me lanzaba sobre estas cosas que tú creaste.

Tú estabas conmigo,
pero yo no estaba contigo.
Me retenían lejos de ti
aquellas cosas que,
si no estuviesen en ti,
no existirían.

Me llamaste y clamaste,
y quebraste mi sordera;
brillaste y resplandeciste,
y curaste mi ceguera;
exhalaste tu perfume,
y lo aspiré, y ahora te anhelo;
gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti;
me tocaste,
y deseo con ansia la paz que procede de ti.

11.1.20

Novedad en la librería: "Los amigos de la Cruz", de San Luis María Grignion de Montfort


Como colofón a los artículos dedicados a San Luis María que estuvimos publicando estos días, os informamos que ya tenéis a vuestra disposición el libro de "Los amigos de la Cruz", escrito por San Luis María Grignion de Montfort y con prólogo de Ludobian de Bizance. Lo podéis descargar gratuitamente desde la sección de la Editorial del Oratorio (carpeta "libros_oratorio_ed").

En el archivo comprimido que encontraréis, tendréis diversos formatos: un .mobi para lectores de ebook (o por si deseáis leerlo con lectores en un smartphone), así como un pdf, por si lo queréis imprimir (formato A4). También encontraréis versiones editables en html y en rtf, con el fin de que podáis pasarlo - si lo necesitáis - a otros formatos, obtener extractos del libro, etc.

6.1.20

Pensamientos y propósitos de San Juan Berchmans


San Juan Berchmans escribió un cuadernillo de pensamientos, propósitos y notas que se puede encontrar en la Editorial Apostolado Mariano. De él se extractan estas resoluciones:

1.- Tendré buen cuidado en alimentar mi amor al Santísimo Sacramento; lo visitaré al menos cinco veces al día, y cada jueves haré con esta intención alguna penitencia en el refectorio o en otra parte.

2.- Cada sábado introduciré en mi conversación alguna cosa que se refiera a la Santísima Virgen, y cada domingo haré otro tanto para el Santísimo Sacramento.

3.- Todos los sábados en honor a la Santísima Virgen, iré a lavar los vasos a la cocina (o practicaré algún acto de humildad).

4.- No quiero preocuparme jamás de lo que me sucederá, sino confiarme y abandonarme por completo a Dios.

5.- Viviré día a día y hora a hora, sin preocuparme de las contingencias futuras, confiando el cuidado de todo lo que me concierne a la Providencia divina y a mis superiores.

11.11.18

Introducción al estudio de las virtudes. Advertencias y nociones preliminares


Notas de la presente edición:
El texto de "Las virtudes y los vicios" de la venerable Concepción Cabrera de Armida, es un libro bastante difícil de encontrar y, además, ciertamente desconocido. Desde el Oratorio Carmelitano hemos decidido revisar completamente los textos disponibles para, como solemos hacer, volver a repasar íntegramente el manuscrito, y mejorar o actualizar en lo posible contenido que haya quedado desprovisto de significado o cuya terminología no sea ya usada, algo muy importante al tratarse, en este caso, de un manuscrito tan antiguo.

Este libro que tienes ante ti es fruto, por tanto, de una labor continuada de muchos meses, en donde se ha tratado de conseguir una actualización de la obra de Cabrera de Armida a nuestros días. No obstante, hemos seguido fielmente el original, y esta edición, aunque "modernizada", sigue estrictamente los libros o tratados anteriores. Con ello queremos que el lector disfrute de una lectura más cómoda y, a la vez, logre profundizar con más soltura y conocimiento en las explicaciones de la Venerable.

Confiamos en haberlo conseguido. Os rogamos un Avemaría por nuestra labor.

Oratorio Carmelitano, mes de ánimas del año 2018


9.11.18

De las virtudes y de los vicios: Conclusión



He cumplido lo que había ofrecido. Que las almas agradezcan este gran beneficio de mi Bondad y se aprovechen de él para su perfección espiritual, y para darme gloria. Mucha recibirá mi Corazón por este medio, y la Cruz triunfará y el Dolor reinará por la extirpación de los Vicios y el triunfo de las virtudes verdaderas y sólidas.

Un gran impulso recibirá la vida espiritual e interna por medio del conocimiento de esta gran gracia y de mi eterna e infinita Misericordia.

8.11.18

De las virtudes y de los vicios: Impenitencia Final



La Impenitencia final procede de la falta de Fe, o sea de la incredulidad o indiferentismo ocasionados por los vicios.

La Impureza, con todo el séquito que la acompaña, y la Soberbia, ocasionan generalmente, y en todos los casos, el terrible y decisivo fin de la Impenitencia final.

El tiro de Satanás en todos los vicios, ahí va dirigido; entibia a las almas, las engaña con mil engaños producidos por la Soberbia y Amor propio, concluyendo por arrastrarlas al pecado, y de ahí materializándolas, les arranca la Fe, precipitándolas en la desgracia de las desgracias que es la Impenitencia final.

7.11.18

De las virtudes y de los vicios: Sensibilismo



El Sensibilismo o (sensibilidad), es hijo del Amor propio, y crece y se desarrolla dentro de la Sensualidad.

El mundo actual se compone de estos dos vicios: Sensibilismo y Sensualidad, y vive de la Soberbia y de los sentidos.

El Sensibilismo abarca un gran campo en el orden de la Piedad, y ayuda también mucho a falsificarla.

Ha llegado a arraigar la creencia de que la Religión está fundada en el Sensibilismo. ¡Error craso! Todo lo contrario, la Religión ni siquiera lo tolera.

6.11.18

De las virtudes y de los vicios: Libertad



La libertad es la más grande aspiración del hombre, pero si se cambia en desorden, lo conduce al despeñadero, al plano inclinado de todos los vicios.

La Libertad bien entendida consiste en no tenerla, es decir, en la Sujeción y en la Obediencia. La Libertad en su origen divino, es muy buena si se lleva por el camino de la Rectitud pero como el hombre inclinado al mal, abusa de ella, la convierte en veneno para su alma. La Libertad mal entendida lo inclina a todos los vicios.

5.11.18

De las virtudes y de los vicios: Desobediencia




La Desobediencia es hija de la Soberbia y de la Libertad falsa y humana, la cual hace reinar el Propio juicio sin querer sujetarlo a otro.

Muy dañosa es para el alma la Desobediencia, y en la vida espiritual hace caer almas muy elevadas.

Es la Desobediencia la ruina completa de la Religión, por lo mismo que la Obediencia contribuye al cimiento de ella.

La Desobediencia viene a echar a pique la vida espiritual, pues un alma sin Obediencia es una nave sin piloto que concluye por estrellarse en algún arrecife, o ser despedazada por los vientos.

4.11.18

De las virtudes y de los vicios: Dureza de Juicio



La Dureza de Juicio es hija del Orgullo y de la Soberbia; el que la lleva consigo da muestras de un espíritu contumaz del cual poco se puede esperar para la vida espiritual.

Es la Dureza de Juicio la antagonista de la Docilidad, ella se opone totalmente a la santa virtud de la Obediencia, y más aún a la perfección de esta virtud, o sea a la Obediencia ciega; y como sin la Obediencia no hay vida espiritual posible, la Dureza de juicio impide al alma entrar en ella.

3.11.18

De las virtudes y de los vicios: Injusticia


Vicios opuestos a las virtudes perfectas.
La ira de Dios cae sobre los que desconfían. Ef. 5, 6.
Avergonzarnos del compañero y del enemigo injustos. Si. 41, 23.
No vayáis a tener perdición en vuestras obras. Sb. 1, 12.


Injusticia
La Injusticia procede de la Dureza de corazón, de la Soberbia y del Juicio propio.

Constituye un pecado de los mayores, sobre todo si se ejecuta en la persona del pobre y del desvalido; hiere directamente la Caridad, Y Yo la castigo muy especialmente con terribles penas.

Es la Injusticia uno de los pecados que más aborrece mi Corazón y que, sin embargo, en el mundo corre como el agua haciendo innumerables víctimas que sólo Yo conozco.

2.11.18

De las virtudes y de los vicios: Perfección



La Perfección es la madre de la Santidad y nace corno ella del mismo Dios.

La Perfección alcanza más grados y más alturas que la Santidad.

La Perfección es una virtud que encierra a todas las virtudes en sí, y en grado heroico hasta donde puede una criatura alcanzar; por lo mismo es la virtud que se acerca más a Dios.

1.11.18

De las virtudes y de los vicios: Voluntad de Dios



La Voluntad divina es el broche de oro que encierra y lleva en su seno a todas las virtudes ordinarias y a las espirituales perfectas.
Ellas las diviniza y hace que brillen con más esplendor ante la Presencia de Dios.

Ella hace aumentar el valor de cada una en las balanzas eternas. Ella baña las acciones del alma pura con un tinte en el cual se complace el Espíritu Santo.

31.10.18

De las virtudes y de los vicios: Presencia



La Presencia de Dios nace del Silencio interno y de la Modestia espiritual perfecta en sus dos grados. La Presencia de Dios sólo habita en las almas puras o purificadas, pues esta divina Presencia es tan limpia y delicada, que no admite cerca de sí la menor mancha en el alma.

Existen diversos grados de Presencia de Dios, los cuales da el Espíritu Santo cómo y a quien le place.

La Presencia de Dios es a veces tan intensa que raya en Oración altísima y elevada que casi llega a Unión.

Otras veces es menos vehemente, diré, y sólo experimenta el alma el indecible bienestar que le produce.

30.10.18

De las virtudes y de los vicios: Unión



La Unión es la madre de la Perfección, y nace de la Caridad, es decir, de Dios, porque Dios es Caridad.

Nunca llega a la Unión sino el alma purificada, crucificada y ejercitada en las virtudes.

A la Unión no llega sino el alma humilde y obediente.

A la Unión no llega sino el alma muerta a todo propio querer. El lazo que estrecha al alma a la Unión es la Voluntad divina. La Unión es la antesala del cielo. Todavía existe más allá de la Unión otra cosa más alta, como grado de la misma.

29.10.18

De las virtudes y de los vicios: Santidad



¡Cuán poca verdadera Santidad que a Mí me satisfaga hay en el mundo! La hermosísima virtud de la Santidad o el foco de todas las virtudes, las cuales lleva en su seno, es la hija predilecta de Dios, y una participación del mismo Dios.

La Santidad forma el descanso de Dios; ella atrae las miradas del Eterno Padre, ella es el nido del Espíritu Santo.

28.10.18

De las virtudes y de los vicios: Gracia



La Gracia es la madre de todas las virtudes. La Gracia divina es producida por el Espíritu Santo. Dios es Caridad. Sin la Gracia no hay Humildad, ni ninguna otra virtud. La Gracia da vida a todas las virtudes y las santifica. Sin la gracia santificante, los actos del hombre, aunque en sí sean meritorios, no merecen.

Muchos grados existen en la Gracia y ella sola encierra un campo infinito que Yo sólo sé y puedo medir y valorar. El hombre conoce solamente parte de la Gracia, pero sólo Yo la abarco, porque sólo Yo la poseo infinitamente.

27.10.18

De las virtudes y de los vicios: Caridad



La Caridad, virtud de las virtudes, se puede considerar en el Espíritu Santo como en su asiento eterno.

Por el Espíritu Santo se obra la santificación, perfección y unión de las almas con su Creador.

El Espíritu Santo se comunica por esta inefable virtud.

La Caridad es como el centro de todas las virtudes y de toda Santidad y perfección; da vida, luz y calor a todas las virtudes.