Semana en el Oratorio

Desprecio de los bienes mundanos

30.6.18

De las virtudes y de los vicios: Adulación


JESÚS: -La Adulación es la hija de la Exageración y de la Hipocresía: lleva en sus venas la sangre de la Mentira, y se abriga generalmente en las almas bajas e innobles.

La Adulación es un vicio repugnante, odioso y despreciable.

Nunca las almas rectas adulan, porque la Verdad continuamente las acompaña; la Adulación está muy lejos, en verdad, de la Rectitud y de la Justicia.

La Adulación consiste en un desordenado y falso alarde de las cualidades ajenas.




Siempre la persona que adula lleva en ese acto un fin torcido o menos recto, a veces se adula para traerse tal o cual voluntad o simpatía, entonces la adulación es interesada; otras veces se adula por vanidoso favoritismo, y esta es soberbia; y en muchos casos la Adulación es burla y sarcasmo del adulador para con el adulado, y esta es vil, ruin y traicionera.

Se adula en ausencia y en presencia del adulado; pero siempre con el falso fingimiento de la Hipocresía.

La alabanza bien ordenada es una virtud que lleva a la Caridad: es digno de un cristiano alabar a su hermano; pero esta alabanza va acompañada siempre de la Sencillez, Sinceridad y Rectitud. La santa alabanza es prudente y jamás se hace delante de la persona alabada; es pura, nacida de la Verdad, sin exageraciones ni fingimientos; es sincera, franca y ordenada siempre a la gloria de Dios.

La santa alabanza del prójimo no se detiene en la criatura, sino que alaba a Dios en ella sobrenaturalizando el acto y viendo en sus virtudes y cualidades la mano del Señor que se las dió.

Es hermosa y digna de recompensa la alabanza del prójimo, pero con las condiciones que dejo dichas, porque si no las lleva, pasará, lo que es una virtud, a un vicio, y se cambiará la Alabanza en Adulación.

El campo de la Adulación y de la Alabanza es muy inclinado y resbaladizo; se necesitan pies de plomo para andarlo. La Rectitud con la Pureza de intención son los apoyos que sostendrán a las almas que tengan que luchar contra el vicio.

La Alabanza tiene también un punto negro, cuando se desliza en favor propio: y ¡qué fácil es esto al hombre! Insensiblemente viene a parar al Amor propio, y con el pretexto de alabanza ajena, (porque abiertamente, y de parte de ellas no se atreverían las almas espirituales y además les sería contraproducente), atraen suavísimamente las almas hacia sí las simpatías y admiración de muchos. ¡Oh Amor propio, qué sutil eres en tus maquinaciones!

El remedio para la Adulación es el Silencio: él mata a todo propio interés, soberbia y burla.

El antídoto contra la propia Alabanza y el Amor propio es la Humildad verdadera, y para la Alabanza ajena, la Sinceridad y la Verdad.

La Rectitud abraza a todo este campo de virtudes y sirve tanto para evitar la Adulación como para usar como se debe de la Alabanza.

v. Concepción Cabrera de Armida | Preparación: OratorioCarmelitano.com / OratorioCarmelitano.blogspot.com

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